Más de 88 maniquíes narran las memorias de la moda masculina durante 50 años. Cinco décadas en las que la firma Arturo Calle ha hecho parte de la forma en que los hombres colombianos se visten. Trajes con historia.
La exposición: 50 años de íconos de la moda masculina, es una de las maneras en las que la marca de ropa de hombre conmemora su vida y obra, vida de la que es imposible separar a don Arturo Calle, quien a partir de un pequeño almacén en San Victorino en los años 60 se convirtió en parte de la evolución de la moda.
La idea es que la exposición, ubicada en la torre administrativa en Bogotá, vaya de gira por las ciudades más importantes y las personas tengan la oportunidad de conocer cómo se ha vestido el hombre a través del tiempo.
La exposición, de la que estuvo como director Julián Posada, estudioso de la moda, apoyado por la gerente de diseño Pilar Medina, así como por los diseñadores Miguel Mesa y Anthony Williams, fue una labor de cuatro meses de trabajo arqueológico que les enseñó a los participantes que la moda del hombre es dinámica.
“Cuando me llaman para dirigir este proyecto decidimos, luego de pensarlo bien, contar la historia de la moda en las últimas cinco décadas. Empezamos a mirar cuáles eran esas prendas más representativas de cada década. La idea era darles prioridad a esos trajes que estuvieron entre la cultura popular, que bajaron al gusto de la gente y no esas tendencias que fueron influyentes pero no en las personas”, explica Julián.
Del hippie al actual
Las fichas técnicas se crearon basadas en la bibliografía, fotografías y otros elementos. Luego el diseño.
Allí, el departamento de diseño de Arturo Calle inició su trabajo, buscando las telas, sugiriendo otras y desempolvando proveedores.
“Hubo que buscar telas que ya no se fabricaban o que estaban en desuso. Algunas chicas fueron a San Victorino a buscarlas, otras se solicitaron a distribuidores. En ese proceso conocimos cómo ha avanzado la tecnología. En la exposición pueden ver que el primer vestido, que es de color gris oscuro, y se usaba en 1966, es de una lana muy pesada, mientras que al ver los últimos trajes hechos desde 2000 la tela es muy liviana. Una experiencia en la que tuve la oportunidad de conocer la maquinaria y las líneas de producción”, indica Posada.
De esta manera fueron diseñando pieza por pieza: zapatos, sacos, corbatas, gabanes, chaquetas. Cada pieza cuenta lo que sucedía en la época en que fueron vestidas.
No es aburrida
Las últimas prendas de la exposición, que hacen parte de la década del 2000, dan cuenta de cómo la moda es comodidad, de cómo la idea ahora es sentirse bien sin pensar en lo que otros piensen. Es demostrar que se pueden combinar los tenis con un traje.
Ya no se ven esas fracturas de diseño y tendencias grandes de los 60 y 70. La globalización hizo homogénea la moda. Ahora la intención es combinar.
“Se ve evolución y la demostración de que la moda masculina no es aburrida”, expresa Pilar Medina. “La idea es mostrarle al hombre colombiano que hay otras formas de vestir detrás del saco y la corbata”.
Una exposición que se espera llegue a Medellín para revelar cómo el hombre se ha vestido durante 50 años y para que el de ahora se atreva a romper los esquemas.