Un pez que hace extraños círculos en el piso del océano, una rana que pone renacuajos, una avispa que usa hormigas muertas para proteger su nido y una simpática araña que no camina sino que... rueda.
No parecen comunes. De ello no lo son. Y forman parte de las 10 especies del año 2015, una selección que desde 2008 hace el Instituto para la Exploración de Especies de la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad del estado de Nueva York.
Una selección que llama la atención sobre especies nuevas descubiertas por la ciencia mientras una gran cantidad van camino a la extinción.
“La última y vasta frontera inexplorada por el hombre es la biosfera. Solo hemos comenzado a explorar el sorprendente origen, la historia y la diversidad de vida”, en palabras de Quentin Wheeler, director fundador del Instituto.
Algunos científicos estiman que pueden existir 10 millones de especies que no han sido descubiertas. La ciencia ha clasificado 2 millones y avanza a un ritmo que aunque parece rápido no lo es al considerar lo que faltaría: en 2014 se adicionaron 18.000 nuevas al libro de la vida terrestre.
A ese ritmo y si es verdad que faltan tantas por conocer, tomaría más de medio milenio identificarlas, lapso en el cual muchas desaparecerían.