Aunque necesaria para ahorrar energía, la luz LED puede desencadenar enfermedades además de interrumpir el ciclo normal del sueño.
No toda la tecnología LED, hoy en boga, sino aquella rica en contenido de luz azul-blanca que distintos estudios han vinculado a problemas del sueño, cáncer, diabetes, enfermedad cardiosvascular y hasta obesidad.
No es exageración. Todo eso está contenido en un informe presentado por la Asociación Médica Americana, que durante años ha venido trabajando el tema de la luz y emitiendo informes.
El problema es sentido en el alumbrado callejero. No solo la luz LED azul-blanca es cinco veces más interruptora del ciclo normal del sueño sino que la luz residencial brillante afecta tanto el sueño como el desempeño en el día.
El reporte sugiere un mejoramiento en el diseño de las luces en la calle, con un escudo apropiado, controles de intensidad y limitando el color correlacionado de temperatura a 3.000 K o menos. Ese color es una medida del contenido espectral de la luz: a mayor valor, más luz azul emitida.
Para J. Scott Feierabend, director de la Asociación Internacional de cielos Oscuros, el informe de la AMA entrega evidencia científica seria de los efectos de la iluminación inadecuada con LED.