Es época de vacaciones, de descanso, de cambiar rutinas. Temporada para el ocio y la diversión. Pero esto no debe significar dejar de lado los buenos hábitos y la sana alimentación. En muchos casos, cuando nos vamos de paseo nos predisponemos al sedentarismo y a comer de más. Magnolia Escobar, profesional en nutrición y figura, asegura que las personas pueden llevar una alimentación equilibrada donde quiera que se encuentren. Independiente del destino, bien sea que viajen a la costa, a la finca o a otro país, donde los alimentos no son los que acostumbramos en nuestra vida cotidiana, los buenos hábitos son y deberán seguir siendo los mismos en cualquier lugar.
Los errores comienzan, en su mayoría, con el desayuno. En los hoteles y restaurantes la oferta es tan provocativa que sin pensarlo, llenamos el plato con ganas de probarlo todo. En ese momento ya no consumimos una porción de harina que equivaldría a un pan por ejemplo, sino que seleccionamos una gran variedad de panes. Lo mismo pasa con las proteínas, en el mismo plato servimos quesos, jamones y huevos. Y para beber empezamos con el jugo y seguimos con el chocolate, el yogur, el milo y el café, sin contar que también nos servimos una buena porción de fruta o cereal. Si se suma todo lo anterior, las porciones se salen completamente de nuestra rutina cotidiana, que por lo general, suele llevar cantidades más pequeñas, contribuyendo evidentemente al aumento de peso.
Luego, continuamos con las comidas a deshoras, los ayunos, o por el contrario, “la comedera”. El agua la cambiamos por cerveza o por vino, porque, ¡claro! “estamos de vacaciones”, y la actividad física la echamos al olvido. Y no quiere decir que esté mal, en época de descanso podemos permitirnos concesiones que precisamente nos saquen de la cotidianidad y nos permitan disfrutar de antojos diferentes. El error, según la nutricionista, está en darle rienda suelta al apetito y a los excesos. (Lea también: En medio de la balanza, subir y bajar de peso)
Durante esta época, las fiestas y reuniones sociales también son un factor que puede interponerse en la intención de mantener los buenos hábitos. Magnolia, en su libro Inteligencia en la mesa + Salud - kilos, explica que “las invitaciones a festejar con un almuerzo o cena y en general, cualquier celebración que gire alrededor de la comida, generan un conflicto entre quienes están en un programa de reducción de peso. Pero comer es uno de los placeres de las fiestas y por el hecho de estar a dieta no significa que hay que evitar las celebraciones o ‘resignarse’ a ganar o recuperar algunas libras”.
Parecerá difícil mantener la línea al estar lejos de casa y haciendo actividades fuera de lo cotidiano. La clave está en la moderación y el equilibrio nutricional. Ambos hábitos siempre deberán estar presentes. Con una dieta personalizada, que atienda las necesidades de cada persona, y la disciplina de hacer ejercicio en los ratos libres durante el viaje, garantizarán una figura intacta. No hay que sacrificarse. Si mantenemos los buenos hábitos no habrá por qué preocuparse ni por kilos de más ni por kilos de menos.
¿Qué y cómo puedo comer?
• Cuando comemos en restaurantes o se hacen comidas para toda la familia, seleccionar del menú una sola proteína, carne, pollo o pescado, y acompañarla con algún alimento como una sopa, papa o arroz.
• No descuidar el consumo de las verduras. Como parte esencial de dicha comida, la porción de vegetales convierte el menú en un plato equilibrado y saludable.
• Evitar las gaseosas y el exceso de licor. Dentro de este punto también cabe recomendar el consumo de jugos o, preferiblemente, de frutas enteras.
• El agua, el principal aliado. Se ha establecido el consumo de 3,7 litros al día para hombres y 2,7 litros para mujeres. Para el control de peso, el agua es excelente, porque produce saciedad o sensación de llenura, lo que facilita el control de las comidas, especialmente si se toma antes de comer.
• Comer con frecuencia en pequeñas proporciones. Se puede y se deberá comer cada tres horas aproximadamente.
¿Y el deporte? No dejar de practicarlo
• Nada mejor que caminar a la orilla de la playa o hacer trekking o senderismo con un paisaje montañoso. Aprovechar la mañana o el final de la tarde para esta actividad puede ser ideal, sobre todo, para adultos mayores.
• Si queremos exigirnos un poco más, podemos acelerar el paso y hacer unos cuantos kilómetros de trote. La mayoría de hoteles tienen senderos para hacerlo, incluso en los cruceros existen pistas de trote alrededor de todo el barco.
• Montar en bicicleta o patinar. Solo o acompañado, son actividades que, además de divertidas, mantienen activas y fuertes las articulaciones y los músculos.
• Jugar en familia. Voleibol, fútbol, tenis o cualquier otro deporte que se juegue en equipo podrán practicarse en todos los escenarios.
• Además, tener en cuenta el tiempo. Cualquiera que sea la actividad escogida, se recomienda su práctica por un mínimo de 30 minutos, cinco veces a la semana. Ahora bien, si la intención es bajar de peso, el tiempo deberá ir de una hora a una hora y media por día.