Al seleccionar el camino por el que se dirigirá al trabajo, al escoger su ropa, al construir argumentos en una reunión de trabajo, usted está siendo creativo. Aunque muchos no llegamos al nivel de Mozart o Einstein en la toma de decisiones, todos aplicamos una cierta dosis de creatividad.
Según Juan José Cadavid, Subdirector de Creatividad de la Colegiatura Colombiana, “la creatividad es inherente a todos los humanos y lo más importante es abrirse a nuevas experiencias o perspectivas. La cuestión es mirar los problemas de otras maneras”.
José Ortega y Gasset decía: “Para tener mucha imaginación hay que tener muy buena memoria”. Y los griegos, que eran perspicaces, afirmaban que las Musas, las diosas protectoras de las artes, eran hijas de Mnemosyne, la memoria.
En su artículo “¿Es el hombre perezoso por naturaleza, Erich Seligmann Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo de origen judío alemán, explicó que somos intrínsecamente curiosos, exploradores, inventores. Y cuando no lo somos es que algo no funciona bien en el entorno o en nosotros.
Según José Antonio Marina, filósofo, ensayista y autor de numerosos libros: “expresarse bien, pensar, escribir, crear, son hábitos. Lo mismo que jugar al tenis. Hace falta un mínimo de facultades, una actitud resuelta y un entrenamiento suficiente”.
Hace un años, el gran filósofo y ensayista, George Steiner, habló de la memoria con el diario El País y aseguró que antes que los hábitos está la memoria. En la entrevista, lamenta que el descrédito de la memoria haya eliminado de las escuelas la costumbre de aprender textos: “La poesía me ayuda a concentrarme, me ayuda a aprender de memoria, y yo siempre, como profesor, he reivindicado esto. Lo adoro. Llevo dentro de mí mucha poesía; es, cómo decirlo, las otras vidas de mi vida”.
También aseguró que ya que le teme al Alzhéimer y a las enfermedades mentales que se presentan tan comúnmente en personas de su edad, entrena su mente para mantenerla fresca: “Lo que le voy a contar le va a divertir. Me levanto, voy a mi pequeño estudio de trabajo y elijo un libro, no importa cuál, al azar, y traduzco un pasaje a mis cuatro idiomas. Lo hago sobre todo para mantener la seguridad de que conservo mi carácter políglota, que es para mí lo más importante, lo que define mi trayectoria y mi trabajo. Trato de hacerlo todos los días... y parece que ayuda”.
Ese es el método de Steiner, pero cada quien puede desarrollar su estrategia. Lo importante es mantenerse en movimiento. Mover los pies, por ejemplo, también ha sido probado como método para entrenar la neuronas y expandir el potencial creativo.