El exótico lichi, de origen asiático, y la semilla de chía se han ganado un destacado puesto en los platos de quienes buscan una alimentación saludable, pero ¿cuál es su encanto?
El primero ha ganado protagonismo como ingrediente para ensaladas, postres y cocteles. También escrito como litchi, lychee, leechee o lichee, es muy apreciado por la medicina tradicional oriental por su alto contenido nutricional y saludables propiedades.
Su corteza es roja y áspera, la pulpa blanca y carnosa. Su sabor es dulce con cierto aroma a rosas. Nace en racimos de un árbol de origen chino, y se cultiva en zonas subtropicales de Asia, Australia y Estados Unidos, principalmente. Mide entre 4 y 5 cm y, como todas las frutas exóticas, es fuente importante de vitamina C. Para mantenerlo fresco debe guardarse en la nevera y allí podrá durar alrededor de dos semanas, aunque la congelación es la mejor forma para conservarlo, ya que permite preservarlo durante un año. (Le puede interesar: Estos son los alimentos que puede guardar fuera de la nevera)
La chía, por su parte, ha sido catalogada como un superalimento, la etiqueta que se le da a aquellos productos que contienen mayores cantidades de nutrientes que otros comunes, explica Juliana Vélez Freydell, de Natto Mercado y Cocina. Son pequeñas semillas sin olor ni sabor que se pueden usar en todo tipo de preparaciones como salsas, panes, postres, batidos, etc. La chía es la mayor fuente vegetal de ácidos grasos (Omega-3), contiene antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra. No tiene gluten y facilita la digestión.
Para quienes quieren explorar en la cocina con estos dos alimentos la Revista Paladares comparte dos recetas perfectas para hacer en casa:
Receta: Mojito de lichi
Ingredientes
2 tazas Lichis pelados
1 taza Agua
1 taza Azúcar
¼ taza Ron blanco
½ taza Almíbar de lichi
2 cdas Zumo
de limón
1 oz Agua con gas
3 hojas Menta
Preparación
1. Hervir en una olla todos los ingredientes (menos el agua con gas) por 10 minutos. Colar y refrigerar.
2. Servir el zumo de limón en una coctelera con las hojas de menta. Machacar levemente. Añadir la mezcla refrigerada. Mezclar bien por dos minutos. Colar en un vaso largo con hielo. Agregar el agua con gas.