La pasión por lo artesanal llega hasta el café, a través de un método que parece una novedad, pero que en realidad tiene más de 70 años de historia. Se trata de la Chemex, una ingeniosa cafetera que permite infusionar por gravedad esta bebida tradicional.
Fue un invento del científico alemán Peter Schlumbohm, quien llegó a patentar más de 300 artefactos, entre ellos la chemex que ha permanecido sin variaciones desde su creación. Cuando emigró a Estados Unidos, utilizó su profesión como ingeniero químico para crear un método que pudiera extraer todo el sabor del grano.
Su debut fue en 1941 y de inmediato enamoró a los consumidores, porque es un método sencillo y elegante al mismo tiempo. El punto de partida es un recipiente de vidrio con forma de embudo en el que se soporta un filtro más grueso que el de las cafeteras de casa. Sin electricidad ni plástico, se vierte el café y empieza la magia. La Chemex es un objeto de diseño en sí mismo, que hace parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno (MOMA), de Nueva York.
La mejor taza en pocos pasos
Lo más interesante de este método es que permite lograr una bebida con mucho balance y conserva el sabor. Aprenda a prepararlo con los baristas de Honesto Café.
1. La preparación. Es importante prehumedecer el filtro cónico para quitarle elementos indeseados y lograr que se adhiera al recipiente de vidrio. El filtro es especial para favorecer la retención de sedimentos que pueda tener el café.
2. Se agrega el café molido. La medida para una taza es 10 g por 120 ml de agua, lo que equivale a una cucharadita de café por una taza del líquido.
3. Preinfusión. Dejamos hervir el agua y luego reposar unos minutos. Vertemos una pequeña cantidad, la dejamos reposar y gotear menos de un minuto, así se mejora el aroma.
4. Filtrado final. Se vuelve a verter el agua restante con movimientos circulares y lo dejamos filtrar por completo. Se retira el filtro, se agita la cafetera y se sirve.