La comida se imprimirá de recetas de famosos chefs, habrá ciudades en el mar y los edificios crecerán tanto hacia arriba... como hacia abajo.
No será necesario levantar viviendas, se imprimirán y serán flexibles a las necesidades. También los muebles serán impresos en 3D.
Habrá calles aéreas y se podrá llevar la casa... de paseo.
La medicina será personalizada y la inteligencia artificial estará tan compenetrada con los humanos que surgirá otro tipo de humanidad. Las memorias se almacenarán para la eternidad.
Los humanos poblarán Marte y se sabrá de la existencia de vida en otros planetas.
La vida dentro de 100 años será tan distinta a la actual, aunque ya nada sorprende en un mundo que en dos décadas es casi dominado por internet y los celulares inteligentes desde los que comienzan a dominarse todas las funciones y aparatos de una casa.
Eso y mucho más prevé un equipo de arquitectos de SmartThings, empresa del gigante Samsung especializada en la internet de las cosas, y académicos de la Universidad de Westminster.
Una visión contenida en el documento Smart Things Future Living Report.
En él analizan y proyectan seis temáticas, desde los ambientes habitables, a la vida laboral, la medicina y el ocio hasta la exploración espacial.
Habitabilidad
Los espacios interiores serán flexibles, se podrán mover quitando cuartos o creciéndolos, por ejemplo. Los muros, pisos y techos serán tecnológicos y cambiarán de posición según se requiera. Los muros serán capaces de cambiar de forma creando asientos a necesidad.
Todo en la vivienda será manejado a través de una nueva generación de software. Los actuadores conectados a sensores así como aplicaciones para el hogar tendrán la inteligencia de adaptarse al cuerpo.
Los edificios se adaptarán a las necesidades de sus habitantes y del ambiente externo. Las terrazas se abrirán de acuerdo con la intensidad de la luz solar o ante la llegada de un dron.
La decoración será virtual. Las paredes parecerán vacías a la vista de un observador externo, pero con los objetos deseados a sus habitantes.
Todo, desde las esculturas 3D hasta las llanuras rurales serán descargables y dos personas en una misma habitación podrán ver dos ambientes muy distintos.
Los pequeños objetos serán impresos en el hogar, en 3D, los muebles se encargarán a una impresora externa. La persona escogerá el diseño.
Se podrán usar algoritmos para producir nuevas viviendas y las basuras se reciclarán en casa y producirán energía.
Si desea alimentos, no tendrá que ir a la tienda, dispondrá de acuapónicos que los producirán o se descargarán en 3D.
Arquitectura
Los edificios serán más livianos, más resistentes y más altos. Robots y drones los construirán. Y dentro de ellos se llenarán los espacios prefabricados. Serán bien altos, conectados por calles y aceras elevadas, con bares, cafés y burbujas comerciales. Y con drones tipo auto, en vez de ascensores, se llegará a los pisos. La gente comprará pisos abiertos, con su puerto, y los llenará a gusto.
Habrá edificios subterráneos, de muchos pisos enterrados, una forma de poblar ciudades y en particular sus zonas céntricas.
Surgirán comunidades submarinas, que crearán su oxígeno e hidrógeno y con la desalinización del agua quienes vivan en casas flotantes podrán alzar con ella para ir a un sitio con mejor clima.
Inteligencia
Los humanos serán más fuertes física y mentalmente, asistidos en todo por inteligencia artificial. Surgirá el transhumanismo, con capacidades no vistas.
Se controlarán máquinas con el pensamiento y la información digital llegará a nuestros ojos y oídos. Nuestras memorias podrán ser grabadas electrónicamente.
Con hologramas en las oficinas, se evitará tener que estar en ella presencialmente en las reuniones y sitio de trabajo.
Salud
En casa dispositivos examinarán cada órgano y tejido y enviarán la información y en cada una habrá un escáner y una máquina dará el tratamiento sea en pastilla o jarabe. Estas medicinas serán personalizadas y para una cirugía, el médico no tendrá que estar presente, un avance que beneficiará además a quienes entonces habiten la Luna o Marte.
Aunque hoy ha habido unos pocos vuelos turísticos a órbita baja, en el futuro será común el transporte hacia comunidades en la Luna y en el planeta rojo y, tal vez, a hoteles alrededor de la Tierra, un avance que tendrá impacto en la forma como nos comportamos al tener mayor intercambio con otras culturas.
Vivir en Marte cambiará los patrones sociales de los hogares, que serán autosuficientes, producirán su propio oxígeno y los alimentos, una especie de muchas Tierras en ese nuevo hábitat.
Esa facilidad para viajar se complementa con los avances en impresión 3D para crear drones tipo ‘camiones’ que podrán alzar la casa y llevarla a la ciudad que se desee, pero casas que tendrán una infraestructura flexible. Este concepto está siendo probado hoy por una empresa en Texas.
En solo 100 años la sociedad humana se habrá redefinido casi por completo. Un mundo diferente pero que está ya en camino.