Aunque en un comienzo Whatsapp fue un servicio de mensajería instantánea más, ahora es una red poderosa de comunicaciones con 1.200 millones de usuarios activos por mes y la aplicación de su tipo en la que más circulan mensajes, tanto benévolos como nocivos.
La app tiene 8 años recién cumplidos y las transformaciones que ha tenido en este tiempo han sido sutiles, si bien significativas en funciones añadidas –audios, historias, envío de archivos de gran tamaño, gifs–.
La relación usuario-app sí ha tenido un gran cambio. Antes era simple porque solo se enviaban mensajes de texto, pero hoy es compleja por el uso que le han dado las personas a la red, teniendo en cuenta su inmediatez y el alcance que tiene (con grupos).
Renata Cabrales, asesora digital, cree que el crecimiento de la red se dio por la facilidad de uso que ofrece, a diferencia de otras redes sociales o servicios.
En WhatsApp el poder de multiplicación de un mensaje es enorme, por eso es mejor pensar dos veces antes de compartir. La afirmación la hace Juan Pablo Salazar, abogado especialista en derecho cibernético. “Piense únicamente en si comparte un contenido falso en un grupo, y cada persona de este lo hace con sus contactos”.
Por las consecuencias que traería un hecho como ese, la vida digital exige responsabilidades y deberes para las personas que usan servicios como WhatsApp, y así no existan prohibiciones, por ética se deben evitar conductas que pueden ser perjudiciales para una persona o comunidad.