No estuvieron involucrados Cabo Cañaveral ni el cosmódromo de Baikonur, tampoco el puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa. Su lugar lo tomó Cerro Verde en Santa Elena y el centro de control estuvo en un edificio de la calle 67.
Desde ese corregimiento comenzó con éxito ayer casi al mediodía la carrera espacial de Medellín. Dos globos aerospaciales llegaron a la estratosfera como primer paso de un programa que busca llevar en un comienzo nanosatélites al espacio.
“Esta es una oportunidad que abre una ventana al desarrollo de la sociedad. Es solo el comienzo”, expresó Elkin Echeverrí, director de Inteligencia y Planeación CTI de Ruta N.
El lanzamiento es un paso adelante de la empresa Ideatech, que emprendió el camino de la conquista del espacio con el fin de brindar alternativas de información útil no solo a empresas, entidades y personas del país sino de otras naciones.
Y hace parte de Medellín espacial, iniciativa de Ruta N que busca mostrar a los ciudadanos que se tienen capacidades para abordar el tema aerospacial y desarrollarlo.
“Las fronteras son mentales”, enfatizó, tras destacar que a bordo de uno de los globos iban tres experimentos presentados por niños de la Institución Educativa Kennedy sección Minerva.
Estaba previsto que los globos fueran lanzados a las 10 de la mañana, pero mientras se esperaba una mejor ventana y se organizaban algunos detalles se retrasó un poco.
En el Vivelab de la sede de Ruta N estuvo el Centro de Control, con las dos primeras filas reservadas para personal de Ideatech y otros participantes en la misión.
El resto lleno de periodistas ansiosos de tener la noticia. Al lugar del lanzamiento no se permitió el acceso de nadie ajeno al proyecto.
Primero se informó que poco después de las 10 se lanzarían. Luego que a las 11. Pero pasaron los minutos y no se tenían noticias.
Cuando iban a ser las 12 llegó lo esperado: Aurora A (de austral) había salido hacia el espacio.
En una de las pantallas dispuestas en el Vivelab comenzaron a recibirse los datos vía telemetría: altura, velocidad, temperatura. Todo según lo esperado.
Minutos después llegó la otra noticia: el segundo globo, Aurora B (de boreal) había partido también con los cuatro experimentos de la misión y un prototipo de nanosatélite. El A llevaba la cámara para registrar el vuelo.
¿Qué llevaba el B? Diego Jiménez, gerente de Ideatech, explicó los experimentos:
Un paquete con microalgas para estudiar su resistencia y comportamiento en el espacio, diseñado por el grupo de Biotecnología de Lucía Atehortúa.
Un paquete con tardígrados, los minúsculos osos de agua, organismos extremófilos, para analizar los mismos parámetros.
El detector de rayos cósmicos del profesor Jorge Iván Zuluaga (ver recuadro), y los experimentos de los niños del grado cuarto de la Kennedy-Minerva.
Se probaban además los sistemas de comunicaciones, según indicó Julián Arenas, de Ideatech, y componentes del prototipo de nanosatélite.
En este se buscaba analizar el sistema de imágenes, el control y el funcionamiento energético con los paneles solares dijo Jiménez.
Los resultados preliminares de estas experiencias podrían tenerse en unos pocos días, pero el examen detallado tomará más.