Si se parece una hormiga y huele como hormiga, debe ser... un escarabajo. Lo que parece chiste, no lo es.
Por el piso de nuestros bosques tropicales extensas colonias de hormigas guerreras caminan sin saber que el enemigo anda entre ellas. No es un traidor como en los ejércitos humanos. Es mucho más sofisticado.
Son escarabajos parásitos que han desarrollado varias veces en su evolución la habilidad de parecerse a las hormigas y de oler como ellas a través de cambios notables en la forma de su cuerpo, comportamiento y química de las feromonas para ganar la aceptación de su agresivo hospedero.
No se trata de mimos vivos como los que se ven por las calles de las ciudades imitando a los transeúntes o semejando estatuas vivas. No. Son escarabajos con un fin muy claro: darse un buen banquete con las crías de la colonia.
El descubrimiento de este fenómeno de evolución convergente fue publicado en Current Biology. Estos escarabajos surgieron al menos una docena de veces distintas de ancestros que no se parecían a las hormigas.
“Representan un nuevo y sorprendente sistema de evolución convergente”, en palabras del coautor de la investigación, Joseph Parker, de la Universidad de Columbia y el Museo Americano de Historia Natural. “Es una simbiosis elaborada, que ha evolucionado de una manera estereotipada múltiples veces”.
Estos mimos pertenecen a los Staphylinidae (estafilínidos), pero son diferentes a parientes cercanos: su más antiguo ancestro común vivió hace 105 millones de años, alrededor del tiempo en el cual los humanos se separaron de los ratones.
“Lo excepcional es que este sistema convergente es evolutivamente antiguo”, explicó Parker, hacia el Cretáceo temprano, mucho más antiguo que otros conocidos.
Para Parker y Munetoshi Maruyama, otro coautor, del Museo de la Universidad Kyushu el hallazgo desafía la hipótesis, de Stephen Gould, de que si se pudiera hacer que la evolución se repitiera, surgirían formas de vida distintas.
Los autores sugieren que aunque es imposible que el ancestro más común de estos escarabajos fuera un doble de esas hormigas, posiblemente tenía rasgos que permitiría a sus descendientes evolucionar con facilidad en parásitos de las guerreras.