Por una Ñapa que escribí hace quince días en mi columna Jus Gentium de este diario, en la que me extrañaba que en un periódico conservador que siempre ha defendido las tesis democráticas y de la Santa Iglesia Católica, un columnista de raza judía que confiesa ser ateo, se permitiera atacar a la Iglesia Católica y a sus pontífices, fuera de reproducir como loro, los artículos que escribe en Semana Daniel Coronell. Dije también que parecía un parche donde no hay dolor o una cucaracha en la sopa y me refería al señor Yohir Akerman.
El martes de esta semana escribe Akerman, sin responder el motivo de mi ñapa, sino trayendo un refrito de mis artículos de hace doce y diez años cuando el contexto histórico de este país era bien diferente. Es decir,...