#SeBuscaAFrancisco
Nombre: Juan Francisco Castro
Edad: 64 años
Pasión: Fotografía y las caminatas
Una Frase: “Lo único que usted le va a quedar en la vida es el conocimiento, le pueden quitar todo lo que usted ha hecho pero nunca lo que sabe”
“A mi tío Pacho le faltan dos falanges del dedo índice derecho. Siempre le pone el dedo a las papayas y dice: “esta papaya está mala” para que le den rebaja...”, fue lo que nos dijo Sergio Ramírez en redes sociales para convencernos de conocer a Juan Francisco Castro. Pero Sergio también afirmaba que “siempre será divertido estar con él”; nosotros lo quisimos comprobar.
La puerta del apartamento 1402 la abrió una mujer que nos saludó con timidez. Luego, con la ayuda de un par de muletas, llegó Juan Francisco Castro para darnos un cálido saludo, lo primero que nos contó es que una cirugía en el pie derecho lo tiene encerrado desde hace varios días e impedido de hacer lo que más le gusta; caminar.
Recordar la niñez siempre llena a “Pacho”, como le dicen los más allegados, de nostalgia, alegría, pero sobre todo de mucha satisfacción. Le gusta recordar el viaje en tren que hizo desde Arauca, Caldas, hasta Támesis; o cuando llegó con su mamá, su papá y sus once hermanos a vivir a Medellín: “Mi papá trabajaba en la plaza despachando bananos que se mandaban para Cali y Bogotá, entonces cuando él nos dejó, yo seguí trabajando en la plaza porque ahí ya me conocían. Ahí empecé yo a trabajar con 12 años y era el encargado de llevar la comida para mi mamá y mis hermanos,” cuenta con emoción.
Compartió con nosotros una de las experiencias que más lo marcó como carpintero: “cuando llegué a esa fábrica de muebles ya tenía ocho años de experiencia como carpintero, nosotros trabajábamos en una máquina que da como cinco mil vueltas por minuto a la que le decimos ‘la mochadedos’. Siempre a las 4 de la tarde podíamos pasar a una mesa a comer pan con gaseosa; yo paré antes para ir al baño y cuando paré vi como mi jefe a lo lejos veía lo que yo estaba haciendo” cuenta Francisco con la tranquilidad que cuenta cualquier historia, “en ese momento decidí no ir al baño para no tener problemas con él y volví a prender la máquina para seguir en lo que estaba, fue entonces cuando me descuidé y la máquina me jaló y ahí perdí dos dedos de mi mano derecha, después de eso pasé un mes completo en el hospital”.
Después del accidente creyó que no iba a ser capaz de seguir adelante, pero también aprovechó sus conocimientos en fotografía para hacer dinero en diciembre y sacar adelante a su familia, pero aún así, sin sus dedos y gracias a su experiencia como carpintero estuvo asesorando y creando con grandes empresas de muebles de la ciudad.
Lo que le se olvidó decir a Sergio su sobrino, en redes sociales, es todas las historias que habían detrás de este hombre que desde muy pequeño trabajó en plazas de mercado, como carpintero e incluso como fotógrafo; y que con frases como: “en esta Universidad -señalando la Universidad Nacional- ustedes se van a convertir en todos unos profesionales” alentaba a sus hijos graduados en Arquitectura e Ingeniería Civil, un logro que “Pacho” también siente suyo.
Lo que dicen los demás de él:
Gladys Zapata esposa de Francisco: “Una vez nos montamos a un bus y todo el viaje habló con un señor que estaba al lado de él, cuando nos bajamos le pregunté que de dónde lo conocía y me dijo que de ningún lado que lo acabó de conocer; y parecían amigos de toda la vida”
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#SeBuscaAFrancisco
Esta historia la encontramos a través de redes sociales y seguimos buscando más. Los lunes y los jueves publicaremos una historia de un Francisco que nos hayan recomendado conocer. ¡Postule a su Francisco en los comentarios o escríbanos a interaccionEC@elcolombiano.com.co!