La habilidad de planear el futuro caracteriza a los seres humanos. Y cuando nos tomamos el tiempo de visualizar o escribir algo que soñamos, es más posible que suceda.
Así lo demostró Daniel Gilbert, escritor y profesor de Harvard, en una investigación que buscaba entender por qué la gente votaba.
Descubrió que si la persona se visualizaba levantándose por la mañana, tomándose un café y saliendo a votar, era más probable que finalmente sí lo hiciera.
Este estudio se inspiró en Future Me, la idea que tuvieron Matt Sly y Jay Patrikos en 2001 cuando ambos eran estudiantes de tecnología. “Yo trabajaba medio tiempo como profesor de bachillerato, y un día se nos ocurrió que sería un ejercicio muy interesante que mis alumnos pudieran escribirle a su futuro yo a través de una plataforma”, le contó Sly a EL COLOMBIANO.
El sitio (www.futureme.org) funciona así: en un recuadro se escribe la carta que se desea enviar, a un ‘futuro yo’ o a otra persona. Luego, se ingresa el correo electrónico al que el usuario quiere que le llegue y la fecha deseada. Lo más lejos que se puede enviar son 50 años. Y eso es todo. Automáticamente, la carta llegará a ese correo en la fecha elegida.
También existe la opción de hacerla pública (pero anónima) para que las demás personas que lleguen al sitio puedan leerla. Ese es uno de los atractivos del sitio, la posiblidad de leer las cartas que se enviaron hace tantos años sobre amores, enfermedades y dudas existenciales.
“Esto lo hicimos antes de Facebook, Twitter e Instagram, incluso antes de MySpace, por eso fue tan sorprendente que tanta gente entrara a nuestro sitio”, explica Sly.
Las cartas que llegan
“Gracias a Twitter hemos podido conocer las reacciones de las personas cuando reciben sus cartas, por ejemplo: “recibí la carta y sí, efectivamente me casé con el que quería” o todo lo contrario “recibí mi carta y soy un estúpido, nada se ha cumplido”, narra Sly, para quien sigue resultando sorprendente que la mayoría de personas afirmen que fue acertado lo que escribieron en su carta.
El compromiso de entregar tantas cartas y por tantos años, los obliga a mantenerse de donaciones. Así lo explica el ingeniero de software: “no sabemos cómo va a funcionar la tecnología en unos años, pero estamos comprometidos”, cuenta.
¿Y qué hay para Future Me en el futuro? Aunque Matt Sly no lo sabe, afirma que los usuarios siempre le preguntan si algún día podrán mandarle una carta a su yo del pasado. “Aunque por ahora es imposible, compré hace años el dominio pastme.org porque quién sabe, puede que lo resolvamos”, dice riendo.