Don Gumer estaba en su casa del Llano de Montaña en Sopetrán y se había tomado dos o tres aguardientes en el cumpleaños de un nieto. Por eso mismo, le estaba dando brega subir el bulto con el mercado que llevaba para su parcela del río Aurrá. Ya había ensayado dos veces para subir el joto al buey y nada. Entonces se acordó de las ánimas benditas y dijo:
--¡Almas benditas del purgatorio ayudadme!
Y como un milagro, el bulto se subió con tanta fuerza que cayó al otro lado de la enjalma.
--Pero tampoco es para que empujen todas, que me quiebran los tabacos. Dijo el viejo.
En Colombia estamos pasando por un proceso que el gobierno de Santos llama “de paz”, pero los colombianos llamamos de entrega e impunidad por el sin número de concesiones que se les...