En varias oportunidades, en este mismo espacio, me he referido a casos puntuales de negligencia médica que han cobrado vidas o que han dejado secuelas graves en los pacientes. Hoy, con el mismo ímpetu, alzo mi voz para solidarizarme con el doctor José Edgar Duque, a quien no tengo el gusto de conocer.
Tampoco conozco a la señora María Teresa Restrepo, su “víctima”, pero la historia que protagonizan es dolorosísima, de lado y lado, y se resume en pocas palabras:
Todo empezó en el año 2007, cuando el doctor Duque, patólogo, hizo un diagnóstico equivocado de cáncer de seno y, en consecuencia, la señora Restrepo fue sometida a una mastectomía total derecha. Luego de la cirugía, la biopsia mostró que el tumor era benigno. Y ahí empezó el acabose para...