Estación Lo Que Queda, a la que llegan los buscadores de rastros arquitectónicos, históricos, geográficos, morales, culturales y de conocimiento probado, pero no encuentran más que muros deteriorados, mentiras oficiales sobre pasados maquillados, una que otra planta con un animal enfermo buscando huecos en un territorio roto, colecciones de pecados asquerosos, subculturas de la mala repetición y conocimientos a los que se les quita parte del orden que contienen para que sean más rentables. Y es que en esto que llamamos patrimonio (que tiene que ver con lo que hemos hecho), la herencia es asustadora y Edgar Allan Poe se movería a sus anchas por ella creando nuevas pestes rojas y negras, péndulos más filados y emparedamientos más atroces, porque...