“Cada día que estoy lejos de ti, de nuestros hijos y nietos, sufro lo indecible, pero también me lleno de valor, fuerza y moral para demostrar a mi familia y a los colombianos que soy un nombre inocente”. Estas dramáticas palabras componen la misiva que, en enero, le envió Luis Alfredo Ramos a su esposa, María Eugenia Maya. Llevaba 873 días en prisión, como ha estado desde septiembre del 2013, sin que la Corte Suprema de Justicia resuelva su situación jurídica.
Guardé prudencia esperando que avanzara el proceso, no obstante mi admiración hacia Ramos por el buen trato a sus semejantes y por su calma para tomar decisiones. Muchas otras cualidades son propias de su condición humana, la misma que reafirman quienes han estado cerca de su vida y que,...