¡Qué difícil que es confiar en una organización que ha rondado el camino de la muerte y la atrocidad! Es más fácil continuar viviendo de este lado del muro separador: ellos, allá, en el otro lado, el de los bárbaros, el de la guerra; y nosotros, acá, en este lado, el de los civilizados. Por más artificial que sea la separación, reconforta.
En el marco del proceso de paz, esa barrera entre el mundo bárbaro y el civilizado se desmorona. Estamos inundados de declaraciones de arrepentimiento y reconocimiento, y solicitudes de perdón. Los guerreros salen de la oscuridad y buscan aceptación social –algunos ya la tienen. La contrición y otras formas de remordimiento están a la orden del día; aparentemente, son el medio para retornar del lado...