Lo escribí el pasado julio, cuando fue arrestado Gustavo Villegas: la acusación de que el secretario de Seguridad les hacía mandados a los mafiosos de la Oficina era una verdadera barbaridad.
Hoy son la misma Fiscalía y una jueza los que confirman que esta acusación no se sostiene. Después de haber privado de la libertad a Villegas, y después de casi dos años de investigaciones, seguimientos, interceptaciones, y hasta dudables confesiones de unos mafiosos, ningún indicio validó la acusación inicial. Por eso, durante la audiencia preparatoria el castillo de naipes de la Fiscalía se desmoronó.
De hecho, quienes estaban presentes en la audiencia del pasado 30 de enero confirman que fue el fiscal Andrés Cabrera quien pidió la suspensión de la audiencia...