Contra el desmesurado poder del gobierno, contra toda la comunidad internacional –desde el Papa hasta Washington, pasando por la Unión Europea–, contra la coalición de partidos políticos colombianos, contra los grandes medios de información del país y del exterior, contra la diplomacia de naciones cercanas y lejanas, contra los gremios económicos más influyentes, contra todos los factores de poder, institucionales y fácticos, contra la sesgada publicidad en televisión y radio, contra todas las encuestas de opinión, ganó el No. Fue el triunfo de una campaña que castigó a un régimen altanero y petulante. Hoy Uribe bien puede decirle a Santos: ¡los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud!
La prepotencia de Santos quedó doblegada. Estigmatizó...