El repetido debate de si hay política industrial, o no, pasó a segundo plano en los corrillos de empresarios reunidos en la asamblea nacional de la Andi, que concluyó ayer en Cartagena.
“Se discute mucho, pero nada pasa”, dijo uno. Otro agregó: “la industria debe ser un propósito nacional”. Un tercero no dudó en afirmar: “Aquí no se puede poner los ojos sobre la industria porque ya se cayó el precio del petróleo, hay que tener visión de largo plazo”. Y una persona más agregó: “El problema de Colombia es que no nos escuchamos y tenemos un doctorado en hacer más difícil lo que ya es complejo”.
Al final surge una conclusión en la que varios industriales coincidieron: no se necesitan más políticas, sino que el Gobierno haga gestión y trabaje coordinadamente para facilitar la vida a la iniciativa privada, solo así se recuperará el tiempo perdido en poder ser más productivos.
Así que más allá del típico rosario de peticiones gremiales, de si el país está más preparado para competir, ahora parece que hay condiciones para que la visión del empresariado y el Gobierno confluyan en un solo objetivo: la reindustrialización.
Y esa palabra que tiene tanto de ancho como de largo, parte de una realidad estadística que muestra un notable retroceso: si hace 25 años la industria aportaba la quinta parte de la producción del país, para marzo pasado era solo una décima parte; si hace 30 años el sector generaba una cuarta del empleo del país, en los últimos meses solo llega al 13 por ciento.
Ahora, la caída del precio del petróleo y otros bienes básicos, y por tanto las exportaciones y los ingresos para la Nación, ha hecho que el Gobierno gire su discurso y ponga la esperanza del crecimiento económico en la industria, el agro, los servicios y el turismo, como indicó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.
De ahí que ayer al abrazo anecdótico para limar asperezas mediáticas entre la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez-Correa con el presidente de la Andi, Bruce Mac Máster, siguiera una declaración de fidelidad.
“He hablado con muchos empresarios sobre cuáles son los obstáculos a enfrentar, ya hemos superado muchos, pero faltan, y eso para mí es parte de la política de desarrollo industrial”, afirmó la funcionaria.
Desde la orilla privada, se reconoce que Colombia tiene la fortaleza de una amplia base empresarial diversificada, a diferencia de otros países monodependientes, pero también se advierte que no hay una receta única para alcanzar la reindustrialización (ver opiniones).
Algunos se inclinan porque el Gobierno flexibilice condiciones de impuestos y cargas laborales para que más empresas y trabajadores se formalicen y se amplíe la base de contribuyentes.
Con todo, Gobierno y empresarios coinciden en que si el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc se concreta, el posconflicto debe llegar con un modelo económico competitivo y más incluyente que debe cimentarse desde ahora.