Es criolla, recorría las calles de Bogotá sin dueño, ni nombre. Su caso se conoció en todo el país y causó la indignación nacional: mientras un empleado de la empresa Aseo Capital, cortaba el césped en el barrio Protecho, de la localidad de Ciudad Bolívar, cortó tres patas de una perrita callejera.
La perrita fue rescatada en mal estado e inició un proceso de curación de sus tres patas que generó desde trastornos gastrointestinales severos hasta pérdida de peso, según indicó Martha Soledad Ciro, directora de la Asociación Defensora de Animales, ADA, en Bogotá, encargada del animal.
“Muñeca va muy bien, ha sido un proceso largo y hoy podemos decir que tiene unas prótesis nuevas en sus patas delanteras y se ha ido adaptando positivamente”, confirma Ciro.
Los gastos de las prótesis, que fueron hechas en Estados Unidos, y de todo el tratamiento de curación ha sido cubierto hasta el momento por la empresa de aseo, ADA es la asociación que vigila el tratamiento de Muñeca en la Clínica Veterinaria Dover de Bogotá.
Muñeca se va adaptando a sus prótesis poco a poco, las usa durante periodos cortos de 20 minutos con apoyo de fisioterapia y el médico veterinario tratante. Lo importante para quienes cuidan de ella es ver como en el proceso ha aceptado bien las prótesis delanteras.
La vida de Muñeca transcurre hoy entre los espacios de terapia y tratamiento en la clínica y la asistencia a una guardería especializada tres veces por semana, “allí le hacen un tratamiento desde el punto de vista conductual, con etología, Muñeca quedó con mucho miedo hacia los humanos”, afirma Martha Ciro.
Muñeca es una criolla joven, un símbolo en el país del rechazo al maltrato animal, una perra que ha conmovido a todos por su fortaleza y quien ha inspirado movimientos en redes sociales e internet sobre el respeto por los animales. Cada vez que se habla de Muñeca, se legitima el respeto, el amor y el cuidado que debería tener la sociedad por los perros y el anhelo de muchos de que casos como este, no se repitan jamás.