El año pasado el país perdió, debido a la deforestación, 219.973 hectáreas de bosque. Es como si desapareciera el municipio de Cáceres, Antioquia. Así lo dio a conocer ayer el Ideam tras presentar la actualización de las cifras de monitoreo de bosques correspondientes a 2017. En 2016 el número de hectáreas afectadas fue de 178.597, es decir, hubo un aumento del 23 por ciento.
Ahora bien, ¿por qué pasó esto? ¿a qué se debe este aumento?. De acuerdo con el Ideam, hay varias razones por las cuales el Gobierno Nacional no ha podido detener la tala indiscriminada de los bosques del país, entre esas, está la complejidad de la implementación del Acuerdo de paz.
Otras causas son: la usurpación de baldíos de la nación, cambio en las reglas locales de uso del suelo –es decir, presencia de actores armados–, inversiones para realizar talas y quemas en amplios territorios, incluso en Parques Nacionales Naturales.
Además, obedece a la necesidad de campesinos o líderes locales de mejorar la conectividad entre centros poblados históricamente aislados, es decir, construcción de vías nuevas, la flexibilidad de los procesos notariales para la compraventa de tierras y los intereses especulativos.
Más datos del informe
Según el Ideam, una de cada diez hectáreas deforestadas en todo el país se localiza en áreas de resguardos indígenas, es decir, el 10% de la tala se presentó en jurisdicción de resguardos, lo que equivale a que se arrasaron 20.713 hectáreas. Los sitios más afectados son: Nukak-Maku (3.435 hectáreas), Yaguara II (3.022) y Vaupés (2.100).
En la jurisdicción de seis áreas protegidas se concentra el 88,9 % de la deforestación del Sistema de Parques: La Macarena, Tinigua, Paramillo, Cordillera de Los Picachos, La Paya y Nurak.
En el ámbito regional, las cifras obtenidas reportan que las áreas más afectadas se concentran principalmente en las regiones de la Amazonia (65,5% de la deforestación), los Andes (17 %), el Caribe (7,1 %), el Pacífico colombiano (6,1 %), y la Orinoquia (4,5 %).
Estos resultados contrastan, explicó el Ideam, con los análisis realizados para 2016, cuando el impacto sobre la región Amazonia fue del 39 %.
Ómar Franco, director de la entidad, indicó que la distribución de la deforestación presentó varios matices. Uno de ellos es que en el Pacífico, el Caribe y la Andina este fenómeno tuvo un descenso.
“En la Orinoquia tenemos una condición de estabilidad en donde hay cerca ce 9.000 hectáreas afectadas, pero en la Amazonia tuvimos un ascenso muy fuerte, pasamos en 2016 de 77.000 a 144.000, prácticamente, se dobló la pérdida de bosque en esa región”, dijo Franco y agregó que, puntualmente, en esta parte del país se están presentando grandes procesos de potrerización y especulación de tierra.
Entretanto, Luis Gilberto Murillo, ministro de Ambiente, indicó que la meta era poder estabilizar la deforestación y que en 2018 inicie un descenso. Agregó que eso se logró, en parte, en regiones como el Pacífico, exactamente, en el departamento de Chocó, en donde había 23.000 hectáreas impactadas y disminuyó a 10.000.
“Estamos trabajando con las comunidades para lograr disminuir esto. Hay que resaltar que le dejamos al próximo Gobierno todas las herramientas para avanzar en la meta. Está lista y funcionando la política de Estado de control de deforestación y gestión de bosques. Además, dejamos recursos del presupuesto nacional como, el dinero del impuesto al carbono, más los recursos internacionales que han llegado de parte de Alemania, Noruega y Reino Unido”, explicó Murillo.
Es de anotar que Alemania acaba de asignarle a Colombia 35 millones de euros para hacerle frente al control de la tala .
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áreas protegidas concentran el 88,9 % de la deforestación del Sistema de Parques Nacionales Naturales.