Desde mañana Medellín tendrá a su disposición otro lugar que motive a todos a alzar la vista al cielo.
Ese día, después de la conferencia a cargo del profesor Jorge Zuluaga, se hará la reapertura oficial del Observatorio Astronómico del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), Campus Fraternidad.
Un proyecto que nació en el Museo de Ciencias Naturales de La Salle, que decidió revivirlo y tener así otro espacio para estudiar el universo desde Medellín.
Para estudiar el universo
En 2011, el Museo presentó a la rectoría del ITM el proyecto que con apoyo de la educación, la divulgación y la investigación, desea promover la astronomía en la capital antioqueña.
Para esto, la intención en un inicio era comprar los equipos y hacer una transformación a la estructura existente que llevaba abandonada desde los años 90.
“Lo primero fue hacer una evaluación de lo que existía: una cúpula de seis metros de diámetro y la estructura que la sostenía. Encontramos fisuras en paredes y óxido, con lo que concluimos que debíamos cambiarla y reforzar la estructura”, explica Andrés Torres, ingeniero de telecomunicaciones y coordinador de proyectos del Observatorio.
Así, se construyó una cúpula con varias diferencias respecto a su antecesora: bajando de 6 a 4.5 metros el diámetro y fabricándola en materiales más livianos, lo que permitió tener un peso de 2 toneladas, 4 menos que el anterior.
Aquel cambio, indica el ingeniero, le permitirá al Observatorio ahorrar energía y facilitar el mantenimiento que la estructura original no tenía por su antigüedad.
Los equipos
Luego de tener un lugar adecuado, la prioridad fue encontrar equipos que sirvieran para observar el espacio exterior desde la ciudad.
“Por ello, el instrumentador científico Luis Fernando Ocampo y yo realizamos un Estudio de calidad de cielos por seis meses, con el que obtuvimos los parámetros para decidir qué telescopios y qué óptica necesitábamos para hacer observaciones día y noche. Era un proceso necesario, ya que la ubicación de Medellín y la cantidad de días nublados que tenemos hacen que las condiciones de observación sean difíciles”, agrega el ingeniero Torres.
De aquel estudio se concluyó que era necesario tener dos telescopios: el primero nocturno, de marca Planewave, y el otro solar, LuntSolar, el más grande para observatorios de ciudad y que permite ver de día las explosiones y manchas solares.
A estos dos equipos se les sumó la montura de seguimiento ecuatorial (donde van los telescopios) y la cámara CCD, la cual, conectada al telescopio nocturno, puede registrar imágenes rápido, por ejemplo, de nebulosas y otros objetos.
¿Qué podremos ver?
Cuenta Andrés Torres que desde el renovado Observatorio Astronómico se podría observar, teóricamente, cualquier objeto del universo. No obstante, “lo que hay que decir es que dependiendo de la ubicación de la ciudad y de su límite visual que es de unas 10 magnitudes, podremos ver bien las galaxias que se encuentren en ese límite”.
Es por esto que el Observatorio se orientará en la investigación de los objetos del Sistema Solar, cuerpos luminosos como supernovas, galaxias y objetos transitorios como los cometas.
“Podremos con el telescopio solar ver fenómenos como los eclipses de una manera especial, viendo el sol comido por la luna y detrás de ella las explosiones”, añade Luis Fernando Ocampo.
Un proyecto para todos
La labor del Observatorio estará enfocada en tres campos de acción.
Primero estará la divulgación, en la que se quiere seguir con las disertaciones astronómicas, observaciones solares y visitas al observatorio para todo el que quiera conocerlo.
El segundo campo es la educación. Los estudiantes del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia tendrán la oportunidad de hacer prácticas y talleres allí. Aunque también habrá posibilidades de formar a estudiantes del ITM en campos investigativos en los que la institución quiere hacer fuerza.
Mientras que el último campo será la investigación, en el que “queremos fomentar una línea de instrumentación astronómica, ya que muchos de estos equipos no se compran: se hacen. Hay posibilidades de fabricar nuevos filtros para los telescopios así como otras piezas”, expresa Torres.
En fin, este observatorio, dicen sus coordinadores, es para toda la ciudad. Para todas las personas que quieran aprender con él.
La intención es que aficionados presenten propuestas, estudiantes aprendan con el Observatorio, astrónomos lo usen para sus investigaciones y toda la comunidad conozca más del Sol, Marte, las galaxias y todo lo que tiene para contarnos el universo.