En líneas generales, los champañas, espumantes, sparkling wines, prosecco y los cava son similares al tomarlos, pero al producirlos aparecen las diferencias. Los espumantes son vinos caracterizados por contener gas carbónico (CO2) disuelto. Los enólogos logran el anhídrido carbónico al fermentar por segunda vez un vino base en la botella o en tanque presurizado.
Es importante aclarar que la anterior explicación corresponde a un vino espumante natural, que es muy diferente a un vino gasificado. Si en la etiqueta lee vino gasificado, quiere decir que le inyectaron el gas de manera artificial, o sea, como a las bebidas gaseosas.
Mientras un champagne recibe su apelativo por elaborarse en la región del mismo nombre en Francia, como Eperney y Reims, los cava, dígalo siempre en singular, son en su mayoría del Penedés y las provincias de Barcelona y Tarragon. Ambos vinos son producidos con el método tradicional, también conocido como champenoise. Inicialmente el cava se producía con las mismas uvas del champagne, las cuales son: pinot noir, pinot meunier y chardonnay, pero el cava que actualmente se elabora nace de cepas típicas españolas como macabeo, parellada y xare-lo.
Acá tenemos un punto muy interesante para hablar sobre el color de las uvas. Mientras el champagne tiene dos cepas tintas, la pinot noir y pinot meunier y un blanca, la chardonnay, el cava se elabora sólo con cepas blancas. Para resumir, los dos espumantes se producen con el mismo método, pero con diferentes uvas. El champagne usa tintas y el cava blancas.
Los vinos sparkling, tradúzcase vinos chispeantes, donde también cabe la descripción espumantes, son aquellos que en su mayoría se producen con el método charmat, realizando la segunda fermentación, como dijimos, en tanque presurizado.