Es conocido en medio mundo como escritor de novelas detectivescas, a pasar de que solamente unas doce, la quinta parte de las que ha escrito, se ocupan de lo criminal. Lorenzo Silva, escritor español, habla hoy en la primera jornada del Medellín Negro.
Nacido en el populoso barrio de Carabanchel, de Madrid, que antes fue municipio y que, por las canciones, uno se imagina congestionado y colmado de vida y, claro, de drama y de muerte.
¿Vivir en ese barrio, con su demografía, con inmigrantes especialmente latinos, le ayudó a formar parte de su poética?
“Hace más de 50 años, Carabanchel era dos pueblos, el Bajo y el Alto. Siempre fue foco de la inmigración española. Obviamente, no viví en ese tiempo. Sin embargo, he sido testigo, en él, de la lucha popular. No es un barrio durísimo, sino de gente trabajadora. No ha sido un barrio ocupado por burgueses intelectuales. Por ejemplo, accedió por primera vez a tener profesionales, en los años 70 y 80.
Y claro que me dio una perspectiva que mantengo como escritor leal a mis orígenes; soy el portavoz de la gente con que me he criado”.
En todas partes encuentro que es abogado y ejerció durante diez años. ¿Comenzó primero a escribir?
“He sido escritor desde siempre. A los 14 o 15 ya tenía conciencia de que quería que la literatura fuera central en mi vida. Sin embargo, como la literatura en general no ofrece un medio de vida, por eso estudié derecho. Era abogado de día y escritor de noche. Después de un tiempo, le aposté a lo que quería: la escritura”.
Las migraciones, siempre presentes en su barrio y en el mundo, le mueven a escribir historias.
“Las migraciones han sido siempre una realidad en España, donde el 10 por ciento de la población es inmigrante.
Tengo, en algunas obras, protagonistas inmigrantes. Algunos que llegan por motivos económicos, en busca de más bienestar”.
En sus novelas policíacas, trata de asuntos distintos al caso delictivo. ¿No teme desconcentrar al lector de la trama central?
“En mis novelas aparecen todos los temas. No siento tanta obligación con la trama como para que ate mis manos.
El lector encuentra que la trama es mejor si se desarrolla en forma indirecta. Mi policía habla con un inmigrante gasolinero. De modo que no solo avanza el caso, sino que se percibe la cultura del lugar...”.
En la literatura detectivesca, ¿de quiénes ha bebido?
“¿Escritores? Siempre tienes muchas lecturas; más de las que recuerdas. Eminentemente, lecturas de policías. Literatura norteamericana, como la de Raymond Chandler, quien además de buen narrador es poético.
Creo que reinvindico la literatura en español. Esa que refleja un submundo criminal, como el Lazarillo de Tormes, el Quijote, La celestina que, por cierto, alude a una trata de personas”.
¿En literatura detectivesca, es absolutamente imprescindible poner el delito en la primera página? ¿O no hay una fórmula única?
“Si en la novela hay desaparecidos, si hay muerto, si hay robo, es bueno presentarlo en la primera página. El lector contemporáneo, involucrado en la red, quiere tener una idea de lo que se va a contar. Poner el hecho en la primera página impresiona, en cualquier relato”.
Su detective hace parte de la Guardia Civil. ¿Esta institución es importante para usted? ¿De verdad cree que posee alta dosis de ética y credibilidad?
“La Guardia Civil me ha galardonado por darle buena imagen. Pero no me acerqué a ella desde el afecto, sino por resultarme un personaje literario interesante. Es neutral, tiene potestad para investigar en las grandes ciudades y en los pueblos más pequeños. En 171 años de antigüedad, jamás habían usado los escritores un guardia civil en sus relatos, de modo que era un personaje virgen”.
Por qué lo hala la literatura policíaca, género que, en nuestro medio parece florecer.
“Me dedico también a escribir literatura juvenil e infantil. Se me conoce más por la policíaca. De cincuenta libros que tengo, solo doce son policíacos”.
¿Cuál es su más reciente novela?
“Música para feos. Es una historia de amor. Habla de la soledad de hombres y mujeres a quienes, la sociedad contemporánea arroja a una relación. En las policíacas también hablo de esto”.