Como si no bastara con la fuerza inusual y casi simultánea de los huracanes Harvey, Irma, José y Katia, la temporada de ciclones caribeños de 2017, ya evidencia del riesgo que supone el cambio climático para el globo, no termina de ensañarse: el huracán María, ya de categoría 5, acaba de pasar las Antillas para dirigirse de nuevo a Puerto Rico, isla que apenas se recuperaba del castigo y devastación dejado por Irma.
El nuevo ciclón tropical registraba al cierre de esta edición vientos de 265 km/h, y se encontraba a 140 millas al oeste de Guadalupe, tras haber pasado la isla de Dominica, donde dejó un muerto y cuantiosos daños. Eso fue evidente en los numerosos videos que sus habitantes subieron a redes sociales, impactados ante el poder destructivo de dicho fenómeno.
Entretanto, Puerto Rico adelantaba una campaña contrarreloj para que su población más vulnerable en zonas bajas y costeras estuviera o refugiada o lo más preparada posible para aguantar el embate del huracán, en un estado de alerta máximo sabiendo la debilidad en la que se encuentra la isla tras el paso de Irma.
El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, ordenó a la población que se mantenga en sus casas por un periodo de 3 días durante el paso del huracán María. Rosselló advirtió a la población que se trata de la tormenta con potencia más grande en un siglo en Puerto Rico, por lo que pidió a los ciudadanos de la isla caribeña que antepongan sus vidas a sus propiedades, que alertó deberán abandonar si se trata de pobres estructuras o están en zonas inundables.
¿Es esto signo de un cambio climático que líderes como Donald Trump intentan negar? En diálogo con EL COLOMBIANO, el geólogo Nelson Rangel Buitrago, doctor en Ciencias del Mar y docente de la Universidad del Atlántico, explicó que “hay suficiente evidencia para concluir que el cambio climático está modificando estos fenómenos en intensidad, recurrencia, y en general en términos de temporadas de huracanes anómalas”.
Rangel advierte que si bien aún no se puede concluir que se den estos desastres con cada vez mayor asiduidad por esa causa, ya es evidente la influencia del calentamiento global en temporadas que, como esta, se podrían alargar hasta finales de octubre.