La tensa situación vivida en horas de la mañana ayer en la sede del Congreso de Guatemala, se recrudeció aún más cuando por unanimidad, este parlamento decidió quitarle la inmunidad al presidente de ese país, Otto Pérez Molina, para ser investigado como un civil por el presunto delito de corrupción.
Desde las primeras horas de ayer, simpatizantes de Pérez se apostaron en la sede para evitar la entrada de los parlamentarios, y acto seguido, ciudadanos que piden la renuncia del presidente guatemalteco hicieron una cadena humana, llevaron pancartas solicitando la dimisión y repartieron flores en la sede, a la espera del resultado de la votación que permitiera investigar a Pérez como un ciudadano cualquiera.
Tras conocerse la decisión, con 132 votos a favor de 158 autorizados para votar, Pérez Molina se quedó sin inmunidad y de paso, se convirtió en el primer presidente electo por voto popular al que el Congreso le retira su fuero.
Con la decisión en la mano, el diputado Carlos Herrera leyó el informe de lo ocurrido en la sede del Congreso en el que quedó consignado que el antejuicio contra el presidente “no fue promovido por razones espurias, políticas o ilegítimas en afán de involucrarlo”.
Herrera indicó que hay serios cuestionamientos y suficientes indicios “que orientan a establecer que el funcionario denunciado, podría haber incurrido en distintas acciones que revistan características propias de uno o varios ilícitos penales”.
Desde el Congreso, y tras la votación a favor de los 132 asistentes, dejaron en claro que con el informe no se pretende declarar la culpabilidad o inocencia del presidente, pero por los diferentes elementos puestos a disposición “es necesario y recomienda que el presidente sea puesto a disposición de la justicia”, indicó el presidente del legislativo, Luis Rabbé.