Mientras otros países del Caribe retoman lentamente la normalidad tras el paso del huracán Matthew, Haití empieza apenas a conocer la magnitud del desastre que dejó dicho fenómeno sobre su suelo. La cifra de muertos ascendió ayer a 820, según el último recuento del gobierno.
Se trata de otra contingencia que golpea con fuerza al país por su falta de preparación y precarias condiciones de vida. Y se suma en un lapso de 6 años a otras dos tragedias sufridas por la nación más pobre de las Américas: el terremoto de 2010 (316.000 muertos) y la epidemia de cólera generada meses después, que persiste hasta la actualidad (9.200 muertos, 770.000 contagiados).
Tras cuatro días de que Matthew descargará su furia contra esa empobrecida tierra, la cifra de muertos sigue aumentando mientras que se conocen más datos de los lugares más afectados en el sur (Les Cayes, Dame Marie y Jeremie, y el departamento de Grand Anse), que continúan incomunicados y sin servicios de electricidad o teléfono.
Organismos de emergencia internacionales siguen trabajando por ayudar a las víctimas en dichas zonas, mientras que Puerto Príncipe, la capital, empieza a ver la llegada de miles de desplazados.
“La destrucción es muy considerable. Por ahora estamos tratando de mejorar la situación de urgencia y el gobierno está en todo lado trabajando”, afirmó en rueda de prensa el presidente interino Jocelerme Privert.
Para mayor alerta, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseguró ayer que prevé un “aumento importante en los casos de cólera en Haití” tras este desastre.