Apenas el miércoles, el presidente francés, François Hollande, anunciaba el envío de más consejeros militares a Irak para adiestrar a su ejército en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI), e informaba que el portaaviones Charles de Gaulle, el más poderoso de Europa, volverá a la región en otoño para “reconquistar Mosul” y continuar los ataques en Siria.
El despliegue, dijo, tiene como fin “golpear y destruir” a los que perpetraron los atentados de París en noviembre del año pasado, que “se decidieron en Al Raqa (Siria) y en Mosul, Irak”.
Un día después, un posible atentado terrorista en la ciudad costera de Niza, pareciera confirmar que las intervenciones militares en tierra de los yihadistas, más que debilitarlos, provocan una reacción en cadena: “más miedo y más ataques por cada paso que da Occidente”.
Así lo considera Juan Ramón Martínez, internacionalista de la Universidad del Rosario, para quien, de ser ciertas las teorías que apuntan al hecho como un atentado del EI, “se trataría entonces de otro caso más de terrorismo, en la medida en que estaba dirigido a atentar al colectivo, a Occidente”.
“Bajo la premisa de la especulación”, continúa el académico, será importante entonces retomar el análisis del papel protagónico de Francia en la lucha contra el extremismo del EI, a través de la coalición internacional que lidera Estados Unidos para bombardear posiciones del grupo. Esa sería la razón más inmediata de por qué vuelven a atacar ese país.
“Francia ha mantenido una postura muy drástica, y si a esto se suman los radicalismos del islam, se termina generando el caldo de cultivo perfecto para dar excusas a los terroristas para atacar símbolos de Occidente”, apunta el docente.
Según Miguel Martínez, director de la línea de investigación Europa de la Universidad Externado, además de que Francia es el país con mayor proporción de población musulmana en todo el Viejo Continente, cualquier hecho ocurrido allí llama la atención de la opinión pública, de manera que responde al interés de los armados, “que ya no buscan las confrontaciones directas, sino dirigidas al impacto mediático”.