La Casa de la Paz de Panmunjom, ubicada en la Zona Desmilitarizada que divide a las dos Coreas, ha visto con la de hoy, solo tres cumbres entre mandatarios del Norte y el Sur. La de Kim Jong-un y Moon Jae-in, respectivamente, se produce en un año en el que todos creían inevitable la escalada del conflicto.
Aún así, ni 65 años de enemistad impidieron que el dictador norcoreano optara desde los primeros días de 2018 por buscar salidas negociadas a las tensiones que aquejan al Noreste Asiático. Ni que sus pares en Seúl o Washington respondieran favorablemente a dicha iniciativa.
¿Cuáles son los objetivos de la reunión y sus posibles efectos? Para Cho Seong-ryoul, investigador del Instituto surcoreano de Estrategia de Seguridad, “la cumbre abordará fundamentalmente la desnuclearización y la paz permanente de la península de Corea, y ojalá sea el inicio de una serie de reuniones regulares entre ambos mandatarios”.
En diálogo con este diario, Juan David Escobar, director del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Eafit, consideró que “apenas esta reunión servirá para establecer un antecedente para la que será la verdadera cumbre, en la que participarán los actores claves en ese conflicto, que son China y Estados Unidos y que también tienen mucho por decidir. Las dos Coreas únicamente, no van a resolver toda esta situación”.
El experto es escéptico de que se establezca ya, a todas luces, una hoja de ruta hacia la desnuclearización y pacificación del Noreste Asiático. No obstante, resta ver cómo avanza la reunión de hoy.