La destituida presidenta de Brasil Dilma Rousseff y su fórmula vicepresidencial, el cuestionado Michel Temer, fueron absueltos por el Tribunal Superior Electoral, que los acusaba de abusos de poder y financiación ilegal de su campaña.
Si bien el relator del caso, Herman Benjamin, recomendó la anulación de los comicios, lo que obligaría a Temer a salir del poder, no logró convencer a los otros seis magistrados, que terminaron votando 4-3 a favor de la permanencia del líder.
Ayer, durante las casi 10 horas de explicaciones, entre los togados se escucharon argumentos para defender al actual mandatario, como “es mejor declarar inocente a un culpable que condenar a un inocente”, del juez Napoleao Maia, y “no se sustituye a un presidente de la República a toda hora, aunque se quiera”, de Gilmar Mendes, presidente de ese tribunal.
Los resultados de la votación fueron “lamentables”, dice Bruno Brandao, representante de Transparencia Internacional en Brasil. Para él, quedó evidente que aunque en su país existe un progreso en la lucha contra la corrupción, “la realidad de las instituciones brasileñas es de impunidad, de tolerancia y de permisividad con las irregularidades y con los juegos de intereses”.
Brandao añade que los cuatro jueces que votaron a favor de Temer actuaron como abogados de defensa del presidente y conformaron un “teatro”, a pesar de las “evidencias oceánicas” que confirmaban las fallas del mandatario y de la expresidenta Dilma Rousseff.
Pese a eso, Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Centro Wilson para la investigación, afirma que aunque Temer haya salido bien librado del Tribunal Superior Electoral, su situación y la de Brasil continúan frágiles.
“El presidente seguirá contestando, peleando por sobrevivir ahí, pero habrá nuevas acciones en su contra y la gente que cree que él no tiene condiciones para continuar en el cargo seguirá oponiéndose”, añade Sotero, para quien, si bien el hecho de que Temer siga en su mandato permitirá avanzar en una reforma laboral que resuelva la situación de 14,2 millones de desempleados, “la crisis política continuará”. (Ver acusaciones en el recuadro).