La tragedia fue inmensa, la peor del último siglo. No solo se derrumbaron edificios y casas, y hasta un castillo milenario, hasta el cierre de esta edición los registros señalaban que habían muerto 3.800 personas bajo los escombros. Imágenes conmovedores le han dado la vuelta al mundo por las redes sociales.
Llanto, desolación, ruinas, sirenas, rescates, muertes. En esas seis palabras se resume lo que pasó tras dos terremotos que desde la madrugada de este lunes arrasaron con el sur de Turquía.
Una población turca conocida como Gaziantep se convirtió a las 4:17 de la madrugada (8 de la noche del domingo en Colombia) en el epicentro de un sismo de 7,8 en la escala de Richter que se extendió por otras nueve ciudades y que, de paso, golpeó con la misma fuerza una gran franja del norte de Siria.
Tal fue la magnitud de este primer cimbronazo de 30 segundos -hubo otro pasado el mediodía de similar magnitud (7,5)- que mató de una vez a más de 2.000 personas y dejó más de 13.000 heridas.
“No estamos muertos por la gracia de Dios”, dijo un habitante turco de la población de Hatay; “apenas salimos del edificio, aún a oscuras, todo se desplomó”, agregó un ciudadano sirio del poblado de Azmarín. En las dos naciones la tragedia, el desespero, el miedo y la devastación fueron mortales para la población.
Las imágenes son tremendas. En cientos de videos quedaron registradas cómo la tierra se tragó parte de las 4.000 edificaciones que tan solo en suelo turco arrasaron los dos terremotos.
Incluso, se ve el operativo de rescate de una niña menor de 13 años que sobrevivió y fue extraída por la defensa civil de Turquía, literalmente, de un hueco que se formó en la tierra. Estaba bañada en lágrimas y llena de tierra.
En este país se contabilizaron más de 1.600 muertos por los dos seísmos y un impacto devastador, aparte de lo que pasó en Gaziantep, en Kahramanmaras, Hatay, Osmaniye, Adiyaman, Malatya, Sanliurfa, Adana, Diyarbakir y Kilis, donde hay más víctimas y edificaciones colapsadas.
Según confirmó el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, en la ciudad de Gaziantep se vino al piso el histórico castillo romano que estaba en una de las zonas más históricas de la ciudad y que tenía más de 1.700 años de construido.
“Son los terremotos más fuertes desde el seísmo de Erzincan de 1939, que en su momento mató a más de 32.000 personas. Es el peor desastre que ha vivido nuestro país en el último siglo”, dijo Erdogan.
Y aunque los reflectores se centraron con más atención en el país turco, en suelo sirio la situación también fue mortal. Allí se calcula que fueron al menos 1.700 edificaciones las que se derrumbaron como si fueran de papel o cartón, y que lugares históricos, como parte del centro de Alepo -considerada patrimonio de la humanidad de la Unesco-, quedaron en ruinas.
Los reportes oficiales hablan de que son más de 1.000 los muertos en Siria, un país que -además- lleva 11 años en una guerra civil que tiene el territorio dividido en dos y al dictador Bachar al Asad empoderado con el apoyo de Rusia.
Las ciudades más golpeadas, aparte de Alepo, son Hama, Latakia y Damasco, pero el levantamiento de información en este país es más complejo porque el régimen de Al Saad no brinda información transparente y las regiones controladas por sus opositores permiten el trabajo de los denominados “cascos blancos” casi que a medias.
“Durante una conversación telefónica con el Presidente de Siria, Vladímir Putin expresó sus sinceras condolencias por el terremoto que tuvo lugar en el norte de este país y ofreció a la parte controlada por Al Saad la ayuda necesaria para paliar las consecuencias del desastre”, aseguró Rusia en un comunicado atribuido al Kremlin.
En ambos países las cifra de heridos sobrepasa las 13.000 personas de todas las edades y, al menos al cierre de esta edición, se verificaba si una tercera sacudida que se registró sobre las 8:20 de la noche (mediodía en Colombia) había disparado el número de muertos y de afectados.
De hecho, tanto Turquía como Siria saben que, con el pasar de las horas, esta estadística aumentará porque aún hay cuerpos bajo los múltiples escombros.
Además, según los servicios geológicos de otros países del Medio Oriente, como Israel y Chipre, así como de agencias europeas (la de Italia entre ellas), reportaron temblores en sus territorios de 4,8 grados en las escala de Richter y una alerta por posible tsunami, respectivamente, pero, en estas otras regiones no hubo víctimas ni daños materiales.
En ese contexto, según el reporte de gobiernos, medios y agencias oficiales, varias naciones europeas y árabes, además de la judía Israel, enviaron ayudas humanitarias y de rescate a Turquía y a Siria. Además, la llamada Media Luna Roja (Comité Internacional de la Cruz Roja) movilizó 1.000 carpas y 15.500 mantas para atender a los damnificados turcos. En el caso de Siria, aparte de Rusia, se sabe que Irán estaba colaborando.
Israel se ofreció a ayudar
Pero como en toda tragedia también en esta hay paradojas. Israel, que no tiene relación con Siria por la permisividad de este país con Hezbolá -grupo calificado como terroristas por Estados Unidos y cuya consiga principal es acabar con los judíos y sus aliados-, anunció que tiene la disposición de entregarle ayuda humanitaria.
La información la reveló el propio Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, por lo que hay expectativa en torno a cómo la recibirá el ejecutivo sirio. Entre tanto, ya en lo referente a la colaboración con Turquía, Israel envió aeronaves con 150 soldados a ese país para potenciar las operaciones de rescate a través de una operación humanitaria que bautizó como “rama de olivo”.
Eso sí, según fuentes extraoficiales israelíes, en la inteligencia judía hay preocupación por el tipo de ayuda que le puede brindar Irán a Siria, ya que podrían utilizar los convoyes humanitarios para abastecer con armas y dinero a las células de Hezbolá desplegadas en territorio sirio y que son una de las principales amenazas para el gobierno de Netanyahu.
Ante la magnitud de esta tragedia fueron varias las voces de apoyo que se escucharon hacia los dos países golpeados por los terremotos. Los gobiernos de Colombia, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, España, Italia, Georgia, Rusia, el Vaticano y muchos otros países enviaron sus condolencias a Turquía y Siria, y -de paso- ofrecieron su ayuda para atender la devastación.
En el caso colombiano, incluso, se dispuso de la línea (+909) 5330881459 y del correo electrónico cankara@cancilleria.gov.co para que los connacionales que estuvieran en alguno de los dos territorios afectados puedan comunicarse y solicitar ayuda. De igual forma, son canales abiertos para que quienes tengan familiares allí puedan preguntar por información.
Por ahora, se espera que las operaciones de rescate se mantengan de forma continúa por al menos 48 horas más para determinar si hay o no otros sobrevivientes, pero al mismo tiempo para determinar si la estela de muerte en la mayor tragedia de este siglo en territorio turco y sirio puede aumentar.
En los dos países, y entre las naciones que están ayudando, el consenso es que sí, que estos dos terremotos mataron a muchas más personas.
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edificios se derrumbaron en Turquía con el terremoto principal y las réplicas que le sucedieron.
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