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Churchill: legado del estadista entre luces, sombras y oratoria

Se conmemoran 50 años de la muerte del exprimer ministro británico que enfrentó al nazismo

  • Churchill: legado del estadista entre luces, sombras y oratoria
  • En 1893 ingresó a la Real Academia de Sandhurst, donde se graduó un año después. Foto archivo
    En 1893 ingresó a la Real Academia de Sandhurst, donde se graduó un año después. Foto archivo
  • En 1940 fue elegido primer ministro británico y movilizó al país en la Segunda Guerra. Foto archivo
    En 1940 fue elegido primer ministro británico y movilizó al país en la Segunda Guerra. Foto archivo
  • Fue líder de los aliados, junto al presidente de E.U., Franklin D. Roosevelt y el soviético Stalin. Foto archivo
    Fue líder de los aliados, junto al presidente de E.U., Franklin D. Roosevelt y el soviético Stalin. Foto archivo
  • Winston Churchill, enfermo, se retiró de su posición como Primer Ministro en 1955. Foto ap
    Winston Churchill, enfermo, se retiró de su posición como Primer Ministro en 1955. Foto ap
  • El 24 de enero de 1965 murió tras varios ataques cardíacos. Tuvo funeral con honores. Foto ap
    El 24 de enero de 1965 murió tras varios ataques cardíacos. Tuvo funeral con honores. Foto ap
24 de enero de 2015
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Cuando la amenaza nazi se expandía con terror sobre Europa y la derrota en la Segunda Guerra Mundial era el destino seguro de sus naciones ante las ambiciones alemanas apareció la figura robusta del estadista, quien con su estilo inglés de traje y sombrero de copa tuvo liderazgo y oratoria para vencer.

El legado del exprimer ministro británico conservador, Winston Churchill, nombrado hace una década como “el más grande de los británicos” y elevado a la categoría de un salvador de su nación, sigue vivo 50 años después de su muerte a los 90 años de edad (24 de enero de 1965).

De eso da fe la estatua de bronce frente al Parlamento Británico en Londres, que lo muestra obeso, apoyado en su bastón y de avanzada edad. Ese será uno de los sitios de los actos conmemorativos que se realizan hoy.

No en vano su lugar como uno de los grandes líderes y estadistas del Siglo XX llegó tras estallar la Segunda Guerra Mundial por su valentía y ejemplo de liderazgo político en tiempos de crisis, desesperanza humana, belicismo y tensiones geopolíticas que agitaron al mundo en los años cuarenta y cincuenta.

En especial, su lucha ante la tiranía y expansión del Ejército alemán y la doctrina del nacionalsocialismo del dictador Adolfo Hitler.

Por eso aunque en la actualidad hay debates sobre si su figura histórica ha sido sobredimensionada, previo a las conmemoraciones de su muerte el primer ministro británico, David Cameron, aseguró que el legado de Churchill inspira aún al Reino Unido porque “salvó la libertad”.

“Gestor de la resistencia”

Con el funcionario inglés coincide el general retirado José Roberto Ibáñez Sánchez, presidente de la Academia Colombiana de Historia militar, quien al destacar su figura de estadista lo considera “el gestor de la resistencia frente al nazismo cuando Europa estaba prácticamente derrotada, con los ingleses desmoralizados y Francia ocupada por el Ejército ale mán”.

Destaca que después del apaciguamiento de su antecesor en el cargo, Arthur Neville Chamberlain, fue Churchill quien ejerció entre 1940 y 1945 y “levantó la moral al Ejército y el patriotismo de su país y los aliados. También impulsó la tecnología militar y gracias a eso los británicos inventaron el radar antes que los alemanes y eso desequilibró la guerra gracias a la aviación”.

Agrega que “la tenacidad que mostró inspiró a la gente que trabajaba para dotar de uniformes y equipos a las tropas, mientras se refugiaban en los subterráneos del metro y allí aguantaban los bombardeos de los aviones alemanes”.

El historiador militar también tiene grabada en su memoria la célebre oratoria “pragmática y no vacía” del político inglés para inspirar “una resistencia tenaz”, que perdura en sus históricos discursos y frases.

Entre estas parafrasea “el que se arrodilla para conseguir la paz, se queda con la humillación y con la guerra”. Según el general Ibáñez, con esas palabras muy usadas hasta hoy el primer ministro británico “definió la firme posición de los aliados frente a Hitler para exigir la rendición incondicional de Alemania”.

Para esa victoria que puso fin a la Segunda Guerra Mundial en 1945 los historiadores consideran que demostró ser hábil político y diplomático, además de buen estratega militar al influir en el presidente Franklin Delano Roosevelt para que Estados Unidos se sumara a los aliados, en desventaja militar frente a Alemania. Tras el ataque a Pearl Harbor dijo: “ahora nos va a ir bien”.

Más batallas y premio Nobel

Tras el conflicto mundial Winston Churchill cedió poder frente a otros partidos políticos por asuntos domésticos como la educación o la salud y perdió las elecciones. Pero la Guerra Fría lo devolvió a las batallas geopolíticas.

Así lo reseña el historiador y periodista español David Solar, fundador y director de la revista La Aventura de la Historia, quien lo considera uno de los gigantes del siglo XX. “Tuvo un concepto del patriotismo y de la democracia muy desarrollado y fue una voz en contra de los totalitarismos, en una época de dictadores desde que era diputado del Parlamento”.

También resalta su papel fundamental en la época de posguerra. Solar atribuye a “Churchill un rol protagónico en Occidente durante la Guerra Fría para evitar que la Unión Soviética de Joseph Stalin se expandiera por el mundo a través de la doctrina comunista ”.

Pero también reconoce en el político británico un líder de “luces y sombras”, a quien los británicos revisionistas acusan de arruinar al país, que condujo al declive como potencia económica y colonial.

“Él movilizó todos los recursos y economía a en la Segunda Guerra Mundial y luego en la Guerra Fría y eso le costó al Reino Unido su imperio. En menos de una década comenzó el proceso de descolonización en África y el país dejó de ser una de las primeras potencias mundiales”.

Otra sombra en la vida de Churchill que no pasa por alto el historiador David Solar es que a pesar de defender la democracia para los británicos no tuvo problemas en ordenar gasear a las tribus iraquíes que se oponían a la presencia británica en su territorio”.

A eso se suma sus problemas de alcoholismo, que incluso hicieron que su rival, Adolfo Hitler, se refiriera a él durante la guerra como “decrépito alcohólico”. Pero esa faceta también dejó frases célebres como la que se le atribuye en medio de una discusión con la parlamentaria Lady Astor, quien lo criticó por llegar ebrio a actos políticos.

La respuesta del primer ministro fue: “Y usted, señora, es fea. Pero yo, por la mañana, estaré sobrio”.

A pesar de su salud deteriorada y el alcoholismo, Churchill, quien en su juventud fue corresponsal de guerra en varios países, a los 70 años escribió The Second World War (la Segunda Guerra Mundial), que publicó en seis tomos entre 1948 y 1953, que le mereció el Premio Nobel de Literatura en 1953. Según la Academia Sueca, “por su maestría en la descripción histórica y biográfica, como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos”.

El premio fue polémico. Como el mismo estadista

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