Libertad inmediata para Abimael Guzmán, líder de la guerrilla peruana Sendero Luminoso, quien fue condenado por la justicia de su país a cadena perpetua por terrorismo, fue la solicitud que elevó su abogado, Alfredo Crespo, tras enterarse del indulto que el presidente Pedro Pablo Kuczynski concedió al expresidente Alberto Fujimori el pasado domingo.
Crespo es dirigente del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), señalado por el Gobierno peruano de ser el brazo político de Sendero Luminoso, pese a que sus integrantes lo han negado.
En conversación con EL COLOMBIANO, el abogado manifestó su perspectiva frente a la actual crisis política de Perú y la situación en que esta deja a su defendido, Abimael Guzmán.
¿Cómo lee usted el panorama que ha desatado el indulto de Alberto Fujimori?
“Estamos viviendo la crisis política más grave de los últimos 17 años, que tiene su origen en las pugnas entre dos grupos de la ultraderecha: una que está en el Ejecutivo y otra que domina el Parlamento. La contienda se agravó a tal punto, que la manera de salir de la crisis fue un pacto escandaloso del presidente para dar el indulto al señor Fujimori. Quienes tienen el poder en el Perú se rigen por la ley de la colusión y la pugna, se unen para enfrentar al pueblo, para perseguirlo, para tildarlo de terrorista, pero pugnan entre ellos por sus intereses específicos y personales”.
¿Por qué pedir ahora el indulto para Guzmán?
“En la crisis repercute el hecho de que los problemas derivados de la guerra interna que vivió nuestro país entre 1982 y 1990 no se hayan resuelto. Hubo ejecuciones extrajudiciales, desaparecidos, exiliados y varios problemas derivados que no ha querido enfrentar el Gobierno. Desde el Movadef venimos luchando por una amnistía general para civiles, militares y policías, que lleve a una reconciliación nacional. Creemos que, aunque escandaloso, el indulto abre la puerta a una solución política. Una guerra no se puede judicializar. Cuando supimos del indulto de Fujimori también pedíamos la libertad de mi defendido, porque yo como abogado veo que a alguien lo indultan por los problemas de salud que presenta, y mi defendido también los tiene. Problemas de psoriasis artropática, presión arterial elevada, problemas del corazón, problemas estomacales y tiene 83 años de edad”.