Desde diciembre de 2017 se le había diagnosticado amebiasis (una infección intestinal), y en los últimos meses un cáncer de colon que hizo metástasis consumió sus últimas energías.
Murió este domingo en el Hospital General de Medellín el fundador de La Barca de los Locos, la célebre compañía de teatro callejero de la ciudad, creada en 1975.
El actor, poeta y dramaturgo, Bernardo Ángel, era una muestra fehaciente de eso que decía el sociólogo Augusto Boal: “El teatro puede ser hecho por todos, incluso por actores de teatro; y hecho en cualquier lugar, incluso en salas de teatro”.
Publicó dos libros en vida: Transfiguraciones, una serie de manifiestos poéticos y teatrales que reunían parte de sus pensamientos; y el libro Teatro, locura y éxtasis, una selección de cuatro obras dramáticas que escribió durante su carrera.
Cuando conoció a Lucía Agudelo en 1981 él le dijo que necesitaba tanto al teatro como el aire. Le cautivaba ese espíritu contestatario “en el sentido del riesgo, la profundidad y de quitar máscaras. También de decirle al actor que no se necesitaba escenarios y que podía llegar a todas partes”, comenta Agudelo.
Según el dramaturgo Jaiver Jurado, director de la Oficina Central de los Sueños, “Bernardo representó un teatro político, poético, contestatario e irreverente, muy cercano a las estéticas de Antonin Artaud, con personajes profundos y filosóficos y una manera de abordar la vida muy particular”.
Por su parte, Luis Alberto González, director de La Barra del Silencio, dice que eran un colectivo delirante e iconoclasta, “acababan con todos los símbolos: la patria, la iglesia, los militares, lo que se atravesara”. Reconocía a Bernardo como un hombre hermético y profundo, y que junto a Lucía “eran uno solo, entregados al límite”.