Caminando, entre calles empinadas, se encuentran personas que, libro en mano, van contando historias de princesas, héroes, bellas durmientes y ratones coloridos.
Los jóvenes de la Corporación Cultural Diáfora, en la comuna 8; los voluntarios de la Biblioteca Nadino, en La Sierra; y los líderes comunitarios que trabajan por la Biblioteca Efe Gómez, en el sector Noroccidental, impulsan propuestas que integran a sus barrios.
Y parte de sus programas y de otros que se gestan en la ciudad, se enmarcan en el Convenio de Cooperación al Plan Municipal de Lectura entre la Alcaldía de Medellín y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra, que recibió el Premio Ibby-Asahi de Promoción de la Lectura.
El galardón, otorgado por el Comité Internacional de Libros para Niños y Jóvenes (Ibby) y la empresa japonesa Asahi Shimbun, según Margarita Villada, coordinadora de ese Plan llamado Medellín, una ciudad para leer y escribir , es muy significativo porque el jurado está compuesto por especialistas de todo el mundo.
La construcción de esta propuesta municipal inició en 2004 y las comunidades se fueron vinculando al proyecto que surgió de ahí, Formación de una comunidad lectora , con recursos de presupuesto participativo.
Los líderes se apropiaron de las letras para crear otras opciones. Hicieron de ellas el cuento preferido.
Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6