"Me siento libre y tranquila, a pesar de todo". Con esas palabras Alba Nidia Álvarez describe sus sentimientos, tras 30 años de supuestas aberraciones y sometimientos por parte de su padre, en una finca de la vereda La Cabaña de Mariquita.
Para esta humilde campesina que, contra todo pronóstico, puso fin a su tortura hace nueve meses al salir en compañía de seis de sus ocho hijos del sitio donde fue martirizada, el anhelo de libertad estuvo siempre en sus planes, sin embargo admite que le faltó coraje para dar ese paso.
Mientras la noticia de la captura de Arcedio Álvarez y más aún el drama de su vida siguen dándole la vuelta el mundo, ahora, más tranquila Alba Nidia y su familia empiezan a soñar con un futuro diferente.
A pasos lentos, recuperan el tiempo que han perdido aunque como ella misma señala: "Hasta ahora no se me cruza nada por la cabeza, sólo espero un porvenir para mis niños, que estudien para que sean alguien en la vida de aquí a mañana y que tengan un hogar propio donde se sientan tranquilos".
Alba Nidia, quien es símbolo de fortaleza, pero también de la violencia y el abuso contra la mujer y los menores en Colombia, reveló detalles adicionales de sus días al lado de quien consideran como "El Monstruo", "La Bestia" o el "Fritzl de Colombia".
A la libertad
Según cuenta, los deseos de escapar del yugo de su padre se hicieron más fuertes en marzo del año pasado cuando Arcedio Álvarez se intentó sobrepasar con su hija de 11 años.
"En ese instante empecé a pensar en denunciarlo, sino que mi Dios no me había dado ese valor. Pero mi Señor, que es el primero en todo, me mostró el momento exacto para hacerlo", comentó.
La gota que rebozó la copa se derramó un día como cualquier otro a eso de las dos de la tarde.
"Estábamos en la casa y mis hijos acababan de llegar de la escuela. El de seis años se puso a pelear con una de las niñas más grandecitas por una pelota o una bomba, que los dos querían. Él (Arcedio) estaba durmiendo, le interrumpieron el sueño y se despertó muy bravo a castigar al niño. Entonces yo también me enojé al ver que le pegó muy fuerte. También me pegó a mí, pero yo no me dejé y lo golpeé", relató Alba Nidia.
A raíz de este episodio, las hijas mayores de los Álvarez se pusieron de acuerdo y propusieron a su madre poner punto final al horror.
"Me dijeron que era el momento de irnos. Yo les pedí que esperáramos al otro día para arreglar todo, y nos vinimos para Mariquita. Desde hace nueve meses salimos de allí", agregó la víctima de 35 años de edad, quien confesó su miedo porque Arcedio la buscara y de repente acabara con sus vidas.
Temor por sus niños
Alba Nidia confiesa que su principal temor, durante el tiempo que permaneció en La Cabaña, fue la agresión de la que pudieran ser objeto sus hijos.
"Eso jamás lo consentí porque yo sufrí mucho. No quería que mis hijas sufrieran lo mismo, pues yo me sentía muy mal cuando él lo hacía conmigo, luego no quería que la historia se repitiera con ellas. Le advertí que el día que lo llegara a hacer, hasta ahí me conocería como la persona dócil y buena que soy", dijo.
Lo más aterrador de las narraciones que, sin quebrantarse, hace una y otra vez Alba Nidia Álvarez tiene que ver con la indolencia humana.
La manera como vecinos y personas próximas a la familia callaron lo que al decir de Alba era un secreto a gritos en La Cabaña.
"Todos se daban cuenta, sino que son personas que no sé como explicarlo, tal vez son respetuosas y porque respetan a los demás no se meten en sus cosas o a lo mejor que nos les importaba el dolor ajeno y dejaban que las situaciones siguieran, pero la mayor parte de la gente sabía", subrayó.
La mujer también dijo que casi todos los nacimientos de sus hijos fueron atendidos por parteras de la zona, quienes también eran conocedoras de su situación. No obstante, lo único que le preguntaban era si la nueva criatura que ayudaban a traer al mundo era del mismo padre, es decir, de Arcedio.
Al pensar que otras víctimas pueden estar pasando por situaciones similares a la suya, frente a la indiferencia de quienes tienen en sus manos la manera de sacarlas del infierno, su reacción es instantánea.
"Por favor no se queden callados por ningún motivo. Así sea su propio hijo, su hermano o su sobrino no les de temor en denunciar, porque es algo que a ninguna persona en este mundo se le debe hacer, es muy triste, de verdad que sí", anotó Alba Nidia.
Sobre lo que cree que pueden pensar sus hijos de todo esto y de su padre abuelo, la mujer sostiene que, como ella, cada uno sueña ahora con un gran futuro.
Lo más importante para ellos, según su madre, es que gracias a Dios no tendrán que llevar su amarga vida, porque cada sufrimiento de Alba, también era vivido por sus hijos desde el más grande al más pequeño en carne propia.
"El día que me veían triste ellos se sentían muy mal. Respecto a cómo lo ven a él (Arcedio) diría que le dan una importancia como papá, pero de dientes para afuera porque de corazón no sienten nada", precisó.