Ser cartero es el oficio más difícil de Mongolia: ¿cómo encontrar una yurta -tienda de campaña utilizada por los nómadas- en medio de la estepa? ¿Y en el desierto? Por suerte para los repartidores de cartas, eso puede cambiar pronto.
Un sistema de direcciones de tres palabras ligadas a coordenadas de GPS puede ser la solución a los problemas de uno de los últimos países nómadas del planeta.
A día de hoy, Mongolia no cuenta con un sistema de correo a domicilio, porque le es casi imposible tenerlo: la mayoría de los ciudadanos carece de dirección, incluso en algunas partes de la capital, Ulán Bator, donde cada vez un mayor número de nómadas echa raíces aunque sin dejar de lado su yurta, formando asentamientos en el extrarradio de la ciudad.
“En Ulán Bator, cuando tienes que dar una dirección, no dices el nombre de la calle, explicas que el lugar está cerca de tal edificio, cerca de esa plaza (...) Si dijeras el nombre de la calle, nadie sabría dónde está”, comenta entre risas una traductora que trabaja en Ochko, a las puertas de la oficina principal de correos.
Aunque nadie aún esté al corriente, esta práctica puede tener los días contados.
Con una población de tan sólo 2,8 millones de personas, Mongolia ha decidido acabar con el problema con una idea revolucionaria: el sistema “What3Words”, que asigna una dirección de tres palabras a cada nueve metros cuadrados de la Tierra.
Organizaciones como la ONU ya se han rendido a las ventajas de este método, y Mongolia se convertirá en el primer país que lo utilice de forma oficial.
Tras firmar un acuerdo con la empresa británica, el Gobierno mongol lo pondrá a prueba en una oficina de correos de la capital y, si tiene éxito, comenzará a implementarlo en toda la urbe y posteriormente en todo el país, según explicó a Efe la directora de Correos de Mongolia, Sodchimeg.
“Si conseguimos llegar a las zonas rurales, será un cambio histórico”, exclama. Nunca se había visto tan cerca la posibilidad de encontrar una aguja en un pajar.