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Duque ingresa a una región ya unida en la centroderecha

El nuevo mandatario no mencionó mucho a América Latina. ¿Cuáles serán sus retos aquí?

  • ilustración Esteban parís
    ilustración Esteban parís
18 de junio de 2018
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El principal desafío en política exterior de Iván Duque, nuevo presidente de Colombia, será evitar que se generen suspicacias en toda la región tras la vinculación del país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). La principal esperanza que pueda profundizar el papel de la nación en los mecanismos latinoamericanos de presión al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

No estará tal vez entre sus prioridades, tal como se desprende del diálogo que tuvo EL COLOMBIANO con expertos al abordar el peso que ha tenido América Latina durante esta campaña.

“En asuntos de impuestos, salud, educación, vivienda, infraestructura, paz, hubo propuestas muy concretas, pero un tema en el que salen ideas muy gaseosas es precisamente en política exterior. Entonces nos quedamos con líneas muy generales”, dijo Mauricio Jaramillo Jassir, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

Con él coincidió el politólogo Carlos Builes, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana: “Colombia, realmente, está marginada de América Latina. Desde siempre. Estamos aquí, pero nunca hemos sido parte integral de sus procesos. Como muestra de ello, los candidatos no hablaron mucho del tema”.

No obstante, se pueden analizar los efectos en la región que dejará la llegada de Duque al máximo cargo en Colombia y, tal como ya fue mencionado, las prioridades y desafíos que tendría en el vecindario.

Rupturas y uniones

Cuando el uribista llegue a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto, es probable que empiece a materializar, según Jaramillo, la separación colombiana frente a varios entes multilaterales de la región.

“Con Duque Colombia viviría un aislamiento pero no tan marcado como el del gobierno Uribe. Sí menos dramático porque se trata de otro vecindario, que ha virado a la derecha. Tal vez saliéndonos de Unasur, tomando distancia frente a la Celac. Quedándonos únicamente con la Alianza del Pacífico como el gran proyecto de política exterior”.

Para Builes, en ese escenario en el que Duque será bien recibido, por lo menos por los Estados del sur –con México como el único interrogante dado su posible viraje a la izquierda con una elección de Andrés Manuel López Obrador–, sin duda se profundizaría la presión colombiana y regional sobre el régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela. Esa presión estará cada vez más unificada en base a la actual era de hegemonía derechista en la región.

“Duque sí ha hablado pero de Venezuela. Es probable que intente junto a otros mandatarios conformar un corredor para conminar a Maduro hacia unas elecciones libres, mediante una presión mucho más fuerte. Respecto a los vecinos, sean amigos o de otra ideología, intentará jugar bien. Es probable por ello que se busque el fortalecimiento de la Alianza del Pacífico como referente de una nueva derecha latinoamericana”, afirmó.

OTAN en A.L: el desafío

Pero sin duda, su reto será el mitigar cualquier malestar que pueda estar generándose por la noticia de que Colombia se convirtió en socio global de la OTAN. El motivo, según Jaramillo Jassir, es que dichos reparos no distinguirán derechas o izquierdas.

“Colombia tiene dos opciones: o sacar pecho de eso o mantener perfil bajo. Yo creo que Duque mantendrá, en cambio, un perfil alto. Es decir, se va a hacer mucha difusión de ese hecho –además porque ese es un pedido de los militares–. Eso va a traer problemas con ciertos vecinos porque además no se hace la aclaración de que Colombia es solo socio, y solo se replica a algunos medios colombianos que erradamente indicaron que había ingresado. Eso no es cierto, pero cae mal en el vecindario porque revive preocupaciones históricas de ejércitos de países como Argentina, Uruguay, Chile y Brasil, que le temen a la presencia militar de EE. UU”, explicó.

El fantasma que preocupa a los militares de distintos países de la región, incluso bajo gobiernos conservadores, se fortalece teniendo en cuenta que está el antecedente de la presencia de soldados norteamericanos en Colombia principalmente entre 1998 y 2006.

“Ese podría ser su principal reto en política exterior, en especial porque se trata de un asunto fundamentalmente geopolítico. Podría ser incluso llevado a seria discusión en distintas instancias”, concluyó Jaramillo.

Afinidades e impronta

El traspaso de poder de Juan Manuel Santos a Iván Duque, por lo menos en lo que respecta a asuntos latinoamericanos, tendrá casi nulos traumatismos. El motivo es que la mayoría de gobiernos han dado ya un viraje hacia la derecha y por ende el entorno sería per se amigable al uribista.

En opinión de Builes, Argentina podría constituirse en socio clave para que Duque blinde sus intereses, pero “no hay que descartar que Brasil podría tener un rol similar”, si la derecha triunfa en los comicios de octubre.

Para Jaramillo, “el modelo del uribismo es muy parecido al peruano, de Fujimori hasta acá, en el que se equipara la política exterior con el comercio. Y el modelo de Estado en cambio se parece al de Chile, muy neoliberal y que no interviene en nada. Por este motivo anticipo afinidades del gobierno de Duque con ambas naciones”.

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