En los últimos años, Germán Rengifo, el de Los Relicarios, cantaba sentado. No tanto porque tuviera 83 años cuando murió este miércoles por la tarde, de causas naturales, sino porque “estaba muy trajinado”, de haber llevado una vida de canción, entre el trasnocho, la música y la bohemia.
Germán Rengifo nació en Cañasgordas, el 23 de diciembre de 1934. La fecha de nacimiento tuvo que haber contribuido para que él se dedicara a la música parrandera, que tanto suena por esas fechas de fin de año.
Al intérprete que se hacía llamar El Relicario, tras la separación con su compañero de fórmula se le atribuyen más de 150 discos grabados en su fructífera carrera musical con temas como Ni plata ni nada, El aguardientero, Olvidemos el pasado o Corazón vacío.
De acuerdo con información suministrada por Gustavo Escobar y de apuntes tomados de las notas de Alberto Burgos, dos investigadores musicales, Germán Rengifo integró primero el dueto Bedoya y Rengifo, con José A. Bedoya, otro de los representantes de ese género musical popular y hasta integrante de una dinastía familiar dedicada a ella. En 1951 se unió con Abelito Díaz Correa en el Dueto Los Relicarios.
Fue Abelito Díaz Correa, quien dio nombre al dueto, porque demás de cantante tenía visión publicitaria: era dueño del sello disquero Triunfador en el que comenzó a grabar este dúo.
En entrevista concedida a Burgos, Rengifo le contó que trabajó en Fabricato y estando allí llegó José Muñoz, quien remplazó a Abel como fórmula musical. El acople fue de inmediato. De él no se separó jamás, “aunque pelearan de vez en cuando”, dice Escobar Vélez. “Muñoz decía que el nombre del dueto era de él y esto era motivo de discusión”.
La música parrandera va ligada de la de despecho. Es decir, la comedia se une a la tragedia. “Esos músicos le dicen a la de despecho ‘música fría’”, comenta Gustavo.
De gran éxito en los pueblos de la colonización Antioqueña, en los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío, Norte del Valle, Los Relicarios impusieron en el gusto del público los temas Mujer sin corazón (que estrenó Rengifo con Díaz), El mes de la parranda, La rana, El tiringuistinguis, Subachepés, A las nueve de la noche (la escena de un entierro nocturno, sin duelo), Corazón vacío, Corazón vencido, La quise a lo macho, Me duele el corazón, Yo valgo más, Era mi madre, La vida es sueño y Con qué me pagas, entre otros.
Escobar Vélez destaca que Los Relicarios han tenido gran aceptación entre el público y han sido invitados permanentes a los negocios surgidos como réplicas de fondas camineras o campesinas.
La canción Sin plata ni nada dice así:
Un hombre sin amor no vale nada aunque tenga en el bolsillo mucha plata, sin mujeres la vida es pendejada por eso es mejor meter la pata con una mujercita que sea mas bien feita porque si es muy bonita se vuelve muy ingrata.