No es que Fanny Lu haya colgado el micrófono y agarrado la pluma definitivamente. Si escribió un libro que ha sido muy vendido, es porque la editorial la invitó a hacerlo. Eso lo deja ella bien claro, tan pronto comienza a hablar de esta experiencia.
La voz de tus sueños es el título del volumen de motivación y generación de optimismo para niños y adolescentes.
“Tengo gran conexión con los públicos infantil y adolescente. En La Voz Kids me entiendo superbién con ellos. Trato de darles buen ejemplo y de cuidarme. Cuando Planeta me invitó a escribir, para mí fue una bella vivencia”.
Y esa conexión, explica, se debe a que los niños son auténticos y espontáneos. No dicen ‘me gusta’ si no lo sienten. Ella, sostiene, se quedó niña, colmada de inocencia, sin envidias ni recelos. Esto permite que su alma no envejezca.
En la experiencia de escribir, cuenta Fanny Lucía, nombre por el cual la llama el cantante Gilberto Santa Rosa en el prólogo, se aplicó en la tarea de recordar momentos de su niñez. “A veces vivimos muy rápido y nos resulta difícil mirar para atrás”.
En el capítulo uno de su libro, Fanny Lu chiquita dice: “Pienso en mí cuando era una niña pequeña y me emociono. Era menudita, con la melena alborotada, como me veo ahora. Extrovertida y alegre. Me gustaba patinar, bailar y cantar con mi hermana Diana. Éramos fanáticas de Menudo y empapelábamos todo nuestro cuarto con fotos de ellos”. Revela que, en el colegio, dibujaba y participaba en obras de teatro y musicales.
En el libro, la artista caleña les dice a los muchachos que deben sentir que se pueden alcanzar los sueños. Pensar en estos con fuerza y no renunciar a tenerlos.
¿Esto lo dice fácil porque tuvo el apoyo de los demás? Le pregunto. Ella salta al paso para responder: “mi padre no me apoyaba en la música. Por eso estudié ingeniería; él no estaba de acuerdo con el canto”. Esculcando en su infancia, halló que fue sorda a su voz interior, la que la impulsaba a ser artista. Lo narra en el libro.
Debió esperar hasta terminar la carrera, estar casada y tener hijos. Y en la cristalización de su anhelo contó con el apoyo de su mamá, Julia Buenaventura; de su exesposo, de quien, en ese momento, no se había divorciado, y del productor José Gaviria.
“Digo en el libro que lo más importante es contar con el impuso de uno mismo. Tener constancia y creer que es posible”.