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Willie Colón, el trombonista que terminó conquistando la salsa con su voz y sus letras

El artista falleció este sábado en Nueva York tras varios días internado en un centro médico por problemas respiratorios. Así fue la carrera de uno de los grandes de la salsa.

  • Willie Colón falleció este sábado a sus 75 años. FOTO: Colprensa
    Willie Colón falleció este sábado a sus 75 años. FOTO: Colprensa
  • Desde pequeño, Willie Colón siempre tuvo interés por los instrumentos de viento. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
    Desde pequeño, Willie Colón siempre tuvo interés por los instrumentos de viento. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
21 de febrero de 2026
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Redefinió la salsa prácticamente por sí solo como movimiento y estilo de vida”, con esa frase, Fania Records describe a William Anthony Colón Román, conocido artísticamente solo como Willie Colón, el cantautor, productor, trombonista y trompetista que este sábado falleció a sus 75 años.

“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia”, informó su familia este sábado en un comunicado publicado en sus redes sociales.

Colón estaba hospitalizado desde hace cinco días en el Lawrence Hospital de Bronxville, en Nueva York, debido a problemas respiratorios que finalmente terminaron con la vida del artista que deja una profunda huella en la salsa con éxitos en solitario como Oh que será, El gran varón, Idilio, Gitana, Talento de televisión, y otra innumerable discografía producto de sus colaboraciones con otros grandes del género.

William Anthony Colón Román nació el 28 de abril de 1950 en Nueva York, fue un trompetista y trombonista autodidacta, pero, como lo describe Fania Récords, “su falta de virtuosismo técnico no le impidió convertirse en el ícono del trombón por excelencia de la salsa”.

Creció en la década de 1960 e, inevitablemente, “parte de la turbulencia de la época se reflejó en su música y vida personal”. Y es que llevó al Bronx con él y lo hizo su sello.

En esas calles desafiantes, Toña, su abuela paterna, le cultivó el oído hasta llevarlo muy temprano a estudiar trompeta y clarinete, pero su admiración por Mon Rivera, a sus 14 años, lo hizo inclinarse por el trombón.

Desde pequeño, Willie Colón siempre tuvo interés por los instrumentos de viento. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
Desde pequeño, Willie Colón siempre tuvo interés por los instrumentos de viento. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO

Su talento fue descubierto por Al Santiago, dueño y gerente de la legendaria tienda de discos Casa Alegre y fundador del sello Alegre Records.

Su álbum debut para el sello Futura de Al Santiago nunca se realizó, ya que el caos financiero llevó a Santiago a la quiebra. Sin embargo, las cintas llamaron la atención de Johnny Pacheco en el naciente Fania Records, quien vio en Colón un diamante en bruto. “Pacheco no dudó; firmó con la banda en el acto”. Su álbum debut con Fania, El Malo, se estrenó en 1967 y ”el resto, como dirían algunos, es historia”.

“El Malo” del Bronx

Fueron músicos mayores que se burlaban del limitado registro de Colón en el trombón en ese momento quienes le otorgaron el apodo de “El Malo”, pero ese malo no solo se volvió bueno, sino buenísimo. Él lo capitalizó y construyó una imagen de duro y astuto, dándole a ese apodo un significado distinto.

En Fania comenzó a construir alianzas que marcarían la historia del género.

Cuando el artista Johny Pacheco, fundador de La Fania junto al empresario Jerry Masucci, descubrió a Colón –que conoció el trombón a los 11 años gracias al regalo que le hizo su – lo que hizo fue ponerlo en contacto con Héctor Pérez, un cantante de Ponce, Puerto Rico, quien después pasaría a cambiar su apellido y a ser mundialmente conocido como Héctor Lavoe. Cuenta César Miguel Rondón en El libro de la salsa: Crónica de la música del Caribe urbano que este nuevo dúo, a los ojos y oídos de un purista, pudo haber sido considerado en sus primeros días como “una de las peores bandas que jamás ha sonado en la música latina”.

Para entender eso hay que saber que el sonido que crearon Colón y Lavoe en El Malo (1967), el primero de sus nueve álbumes juntos, es una expresión artística del barrio –al igual que buena parte de la salsa de esa época–, de la vida, una forma de ponerle música a lo cotidiano que no exigía a sus compositores e intérpretes esa formación robusta, y en ocasiones acartonada, que necesitan otros géneros.

“El mayor aporte de Colón, sin duda, se da cuando se junta con Lavoe: entre los dos cambiaron la historia de lo que después se conocería como salsa en los años setenta. ¿En qué sentido? Primero, al mostrar las urgencias del barrio latinoamericano, especialmente el de Nueva York. Y segundo, al transformar el concepto de lo que se estaba pensando como salsa”, le explicó a EL COLOMBIANO Sergio Santana, escritor e investigador musical colombiano.

Porque tanto ahora como en ese entonces el preguntarse “¿Qué es la salsa?” no es cuestión menor. Como dice Santana, en esa discusión hay argumentos que aseguran que es música cubana vieja con arreglos nuevos o que es otra versión de ritmos autóctonos de la isla. Lo que hizo Willie fue redefinir el género al asumirlo como una intención o, en palabras del investigador, “una intención de tocar la música cubana”. Y es en esa pretensión que la salsa de Colón termina siendo el punto de encuentro de tantos sonidos.

“Lo que uno encontraba en las primeras grabaciones de Willy Colón era que la canción empezaba como una guaracha, en la mitad se volvía mambo, luego guaguancó, con aportes de cumbia y de samba en una sola pieza. Esa mezcolanza es lo que llaman salsa”, afirma Sergio.

Aunque eran numerosos los errores técnicos presentes en los primeros discos de Willie y Héctor, entre los que se cuentan The Hustler (1968) y Cosa Nuestra (1969), estos hicieron parte del proceso que llevaría a ambos a convertirse en dos figuras clave de la historia de la salsa. En su música, además de innovar con la inclusión de otros sonidos afrocaribeños, hablaron sobre la migración, las problemáticas sociales, el ser latino.

Puede leer: “Gracias por su legado”: las reacciones de los maestros de la salsa a la muerte de Willie Colón

Después de ese primer gran momento de su carrera y tras la decisión de Lavoe de ser solista en los setenta, Colón lanzó Metiendo mano (1977), su primera colaboración con Rubén Blades, en la que el Colón le aportó la experticia en el género, mientras que el panameño puso sus composiciones con una marcada narrativa social.

Ese trabajo musical sería el precedente de uno de los álbumes más importantes de la historia de la salsa. Ambos artistas lanzarían Siembra en 1979, considerado como el disco más vendido e influyente del género al hablar sobre la pobreza, la desigualdad, la violencia, la identidad, en éxitos como Pedro Navaja, Plástico y Siembra.

De su unión con Blades quedó el movimiento salsa conciencia, pues sus canciones siempre tuvieron un alto contenido político y fue esa música con contenido social, lo que lo llevó a convertirse en activista político y defensor de derechos humanos, tanto, que recibió dos doctorados Honoris Causa en Letras Humanas y en Sociopolítica, así como otros importantes reconocimientos.

Y otro de los grandes aportes de Colón es el lugar del trombón en la salsa, específicamente en algunos formatos de orquesta. Ese “sonido Nueva York”, como se le conocía a la sección de instrumentos de viento en la época dorada de la salsa, era la combinación de trompeta y trombón, este último por influencia de la agrupación Mon Rivera. Sin embargo, el uso de este se consolidó gracias a Willie.

Su último show en la capital antioqueña, que fue en la Feria de las Flores de 2019. Colón, en entrevista con EL COLOMBIANO, recordó sus inicios y lanzó una fuerte crítica a los artistas y a la escena musical actual.

“En nuestros tiempos, nosotros mismos componíamos y grabábamos las canciones, eran letras de gente del barrio, no de grandes poetas o escritores. Hoy en día, lo que están usando son poemas o baladas refritas, con palabras muy rebuscadas. Ahora todas las canciones se parecen, es más de lo mismo, cuando en nuestro tiempo, hablo por mí, procurábamos que cada tema tuviera un concepto totalmente diferente a los del mismo álbum o a los del pasado”, dijo Colón a este diario.

Willie Colón grabó más de 40 álbumes, recibió 15 discos de oro, cinco de platino y once nominaciones a los premios Grammy.

La salud de Colón tuvo altibajos en años recientes. En 2020 tuvo una grave recaída debido al Covid 19 y, al año siguiente, sufrió un accidente automovilístico junto a su esposa, Julia, en Carolina del Norte, EE.UU. La recuperación del artista, que tuvo una conmoción cerebral y fractura de vértebras, tardó más de un año. Como le reveló a CNN un año después de los hechos, en sus planes estaba realizar una gira para decir adiós después de 60 años de carrera.

Ahora, en su fallecimiento a los 75 años, Cuando me muera, canción de su último álbum, ha sido tomada como despedida de uno de los grandes de la música latina: Cuando yo muera no quiero que lloren / No quiero ver que ninguno derrame ni una sola lágrima por mí / Tampoco quiero que me lleven flores / Ni que me entierren leyendo papeles/ Escribiendo cartas que quizás ni entienda.

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