El pasado martes en la noche el primer perrito fue llevado a la veterinaria. Se trataba de Luna, una pinscher de dos años que, horas después murió al parecer envenenada. Ella vivía con una familia, entre ellos dos niños que aún se preguntan qué pudo haber pasado.
La misma mala suerte corrieron Terri y Niata, dos pomerania, y Romeo, todos perros de vecinos de la unidad residencial Terracota, en Robledo.
Germán Alonso Lopera, habitante de la urbanización, afirmó que dos de sus gatos también resultaron afectados y uno tuvo que ser llevado al centro veterinario donde se recupera satisfactoriamente.
“Yo estaba viajando y el administrador de la unidad lo llevó al veterinario, estaba vomitando”, dijo, y añadió que “como nadie me hacía caso, decidí hacer la denuncia casera en Facebook”.
Según Lopera, todo esto pasó después de que salieron a pasear la mañana del pasado martes y al parecer comieron algo que estaba envenenado. Incluso, empleados del conjunto residencial aseguraron que al día siguiente encontraron trozos de carne en una zona común de la unidad.
Desde entonces, en redes sociales comenzó a circular el video que grabó Lopera: “No permitamos que maten las mascotas por ningún motivo, que le digan al dueño o poseedor de la mascota qué problemas tienen con los animales, pero no los envenenen como pasó masivamente, sin discriminar (...) Hagamos esto por nuestras mascotas, hoy son nuestros animales, mañana seremos nosotros”.
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Por ahora no sospechan quién podría ser el responsable, aunque dicen que se está investigando.