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Libro para jugar a ser adivinos

No es tan gallina porque adivina es el libro de acertijos con textos de Luis Fernando Macías e ilustraciones de Male Correa.

  • Male Correa usó técnicas mixtas en sus obras: acuarela, lápices de colores, grafito, tinta desteñida con hipoclorito sobre papeles. No es la primera obra de adivinanzas de Macías. FOTO Jaime Pérez
    Male Correa usó técnicas mixtas en sus obras: acuarela, lápices de colores, grafito, tinta desteñida con hipoclorito sobre papeles. No es la primera obra de adivinanzas de Macías. FOTO Jaime Pérez
  • Luis Fernando MacíasEscritor

    Luis Fernando Macías

    Escritor

17 de julio de 2018
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Una gallina, con tan poco vuelo y tanta bulla es la protagonista de una obra hecha a cuatro manos: las de un escritor y las de una artista plástica.

No es tan gallina porque adivina es el título del libro de adivinanzas de Luis Fernando Macías y Male Correa, en que aluden, no solamente al ave como tal, sino también como metáfora.

Luis Fernando explica que estas aves de corral representan a quienes tienen poca atención y son más bien apocados de entendimiento.

Por eso, al decir que no lo es tanto porque adivina, es otorgarle un atributo mental que contradice esa presunción de falta de inteligencia.

¿Qué pulpa tiene

tanta ternura

cuando está pura?

Solo recuerde

que se ve verde

estando madura.

Este acertijo forma parte del capítulo IX, En la frutería. El volumen tiene otras 13 partes: En la cocina, En la alcoba, En el corazón y En el café son algunas de ellas.

La adivinanza, como forma poética, es en general descuidada por los escritores. Apenas si se ocupan de ella los profesores en sus talleres de clase y quienes escriben libros de enseñanza de la lengua.

¿De dónde viene el interés de Luis Fernando Macías por estos juegos literarios?

Cuenta que cuando comenzó a escribir, en 1972, apareció un concurso de literatura infantil. Con él, se abrió una discusión sobre lo que era esto. Desde entonces, comenzó a estudiarla.

Casa de bifloras y La rana sin dientes son dos novelas suyas, finalistas en ese premio en años diferentes.

Más tarde publicó el libro El juego como método para la enseñanza de la literatura a niños y jóvenes. Un volumen para docentes en el que exploraba las adivinanzas, las retahilas, los retruécanos y otras formas divertidas de la lengua.

Y en cuanto a estos acertijos, tiene los libros Quien no la adivina bien tonto es y Señor, señora... Adivine ahora, a los que se suma este de la gallina.

Luis Fernando, quien, además de escritor y profesor, ha sido tallerista, cuenta que las adivinanzas son de los juegos que consiguen reunir a más personas. Los ha planteado a ancianos, adultos y adolescentes “y todos se comportan como si fueran niños”.

“La vida es un enigma y cada segundo debemos resolver el camino al futuro”, sostiene.

Añade que la existencia está colmada de encrucijadas que deben resolverse y cada solución determina el porvenir. “La adivinanza, en tanto, es un enigma sencillo y, al resolverlo, se produce un descanso del dolor de no saber”.

Ilustraciones que relatan

Male Correa, quien se ocupó de poner obras de arte a la edición de No es tan gallina... dice que recibió la invitación de Macías para ilustrar su libro como jugando. Y que ella también, como jugando, se fue metiendo en la tarea.

Pensó que quería rendir homenaje a sus artistas favoritos: Eladio Vélez, Eduard Hopper, Egon Scielle, Julio Larraz, Francisco Antonio Cano, Amadeo Modigliani, Tolouse Lautrec, Alberto Durero, Henri Matisse, Henri Rousseau, Joaquín Sorolla, Wiliam Kentridge y Vicente Huidobro.

Así, En la cocina, está La planchadora, obra de Eladio Vélez, transformada en señora que lava en el sitio donde hay estufa, tetera, licuadora y nevera. En la frutería, pensé: ¿un bodegón? No. ¿Qué tal quedaría Eva en este sitio? Y recordé a Durero”.

Male dice que, como ilustradora, no quiere que sus figuras repitan lo que dice el texto, sino que cuenten también una historia, en relación con lo escrito.

En este caso, sus imágenes no solo son decorativas, sino que dan pistas para adivinar los acertijos.

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