Las canciones de Felisa –o Laura Restrepo– empiezan en una frase que escribe en una de sus libretas. Una idea que la ronda, que luego se vuelve melodía. A veces una canción sale en una tarde, otras veces se demora, y aparece el coro primero. Hay momentos en que tiene diez canciones empezadas. Si alguien coge sus libretas, dice, se enloquecería.
Laura inició en la música desde que estaba pequeña, siempre en clases, pero lo de pararse en el escenario pasó en la universidad, cuando estudiaba Derecho y se hizo amiga de los del pregrado de Música. Hubo varios proyectos, como uno de jazz, que finalmente se acabaron y la llevaron a pensar en uno propio, en solitario. Algo suyo, que no tuviera que preguntar si le gustaba a alguien o no.
Entonces Felisa se lanzó de solista y el resultado ya se puede escuchar. Geometría natural es su primer EP. Cuatro canciones que son, explica ella, un resumen de lo que es su música. Quería hacer un disco que ella quisiera escuchar en la vida cotidiana, que sintiera que era un sonido que la representara.
Por eso hay una fusión de géneros como el indie pop, el jazz y algunos ritmos latinos, con bits de baterías y, muy importante, la guitarra eléctrica. A ese sonido es a lo que llama Geometría natural, y se sale del concepto del cantautor acústico.
Se trataba de experimentar con Felisa, ella, a la que le interesa escribir sobre la existencia humana, la complejidad de los seres, sus conflictos, el tener que lidiar con las expectativas que los otros ponen, lo existencial. Aunque al amor le huye, porque le da miedo el cliché, ha estado escribiendo sobre él estos días, si bien buscando lo complejo, no lo básico.