Ese gato miniatura que le cabe en una sola mano, tiene la cola parada y hace miau cuando lo mira, lo dejó encantado. Se lo quiere llevar a casa ya mismo: cómo no se va a ir con ese pedazo de pelo amarillo si le han dicho que tener un gato es lo mejor. Solo es darle agua y comida, limpiarle la caja, escucharlo ronronear y ya está.
No se enamore tan rápido, sin embargo. Antes de llevar a casa una mascota, y más si es por primera vez, revise su tiempo, sus posibilidades económicas y su estilo de vida, para que elija la que se adapte a usted.
Recuerde que es un ser vivo y no es como si comprara un pantalón: no lo puede devolver porque ya no le gustó.
Es fácil derretirse por una mascota, le dará mucho amor y lo hará feliz. Solo sea responsable, y antes averigüe tanto como pueda. Las mascotas son, como en los matrimonios, hasta que la muerte los separe..
¿Cómo sabe entonces cuál es la suya, o si mejor saluda de vez en cuando al conejito de indias del vecino?.