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En El Retiro se esculpió el Cristo para el Papa

Cristóbal Gaviria lleva semanas trabajando en algo que hará parte de su historia como escultor.

  • El Cristo tendrá aproximadamente 2.60 metros de altura y pesará un poco menos de una tonelada. La imagen estará sobre una cruz de hierro, un material característico de la obra del escultor. FOTO cortesía Cristóbal Gaviria
    El Cristo tendrá aproximadamente 2.60 metros de altura y pesará un poco menos de una tonelada. La imagen estará sobre una cruz de hierro, un material característico de la obra del escultor. FOTO cortesía Cristóbal Gaviria
  • FOTO Esteban Vanegas
    FOTO Esteban Vanegas
28 de agosto de 2017
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Un armazón de hierro y arcilla quedó en el taller de Cristóbal Gaviria. Por su forma se alcanza a percibir que le sirvió de molde al Cristo. Cinco varillas de hierro se escapan del barro en el que se esculpieron las manos para formar los dedos. Al lado del molde quedaron tres fotos pegadas sobre un armario con cinta. Durante unos días Cristóbal las estuvo observando, detallando el torso, los músculos y el perfil del Jesús crucificado que se ve en cada una de ellas, todas distintas.

Las miró para construir el suyo, al que llamó el Cristo del Acercamiento, y que está pendiente de recibir los últimos ajustes en un taller de la vereda La Tablaza, en Caldas, antes de que lo trasladen al parque Juan Pablo II; en este lugar el Sumo Pontífice lo bendecirá, y la escultura estará al lado de él mientras oficia la misa.

Cristóbal describe su obra como un “descendimiento en el cual el Cristo tiene una mano arriba, todavía fija a la Cruz, señalando hacia lo más alto del infinito en medio de un gran dolor. Y su mano izquierda, hacia abajo, en una posición de acercamiento y generosidad”.

Comenzó a hacerlo desde que el Gobernador de Antioquia, Luis Pérez, le habló sobre la viabilidad de que el Cristo acompañara al Papa en la misa. Lo primero que Cristóbal pensó fue en la idea que quería transmitir por medio de la escultura. Se le ocurrió la palabra acercamiento, y aunque ha hecho muchos Cristos durante su carrera como escultor, pensó especialmente en uno que la representaba.

Recordó un Cristo que había esculpido en 1999. Es pequeño, de esos que se acostumbra poner en las habitaciones, arriba de la cabecera de la cama. Pero el del escultor cuelga en una pared blanca a un costado de ella. Está ahí desde que lo trajo de la casa de su madre, Regina Mejía de Gaviria, cuando ella murió.

Esa figura de Jesús en la cruz nació de una conversación con su madre, “de esas de bohemia”, dice Gaviria. Hablaban del Cristo de Velázquez, de la imagen de Jesús. Cristóbal quiso dejar un testimonio de la charla, por eso hizo la obra; según él, alejándose de lo clásico. Entonces lo trabajó con una mano clavada en la cruz, y la otra como esperando que alguien la tome.

Cuando Cristóbal llegaba con uno o dos aguardientes a la casa donde su mamá siempre lo esperaba, nunca se acostaba antes de que él entrara. Y esos momentos eran “los más profundos”: conversaban de arte, filosofía y otros temas a los que doña Regina estaba acostumbrada desde hacía años, cuando también hablaba de ellos, pero en el grupo La Tertulia, entre 1961-1964, del que hizo parte junto a Olga Elena Mattel, María Helena Uribe, Manuel Mejía Vallejo y otros intelectuales de la época.

Lo de las historias y los cuentos entre Cristóbal y su mamá era desde siempre. Cuando él tenía solo tres años y medio su madre le escribió: El gallinazo que volaba más alto. El día en el que se la leyó, él le preguntó: ¿El “rey de los gallinazos” se parece a una guacamaya? ¿Para dónde se fue el gallinazo que volaba más alto que todos? Así empezaron las conversaciones.

Su mamá era sensible, así la describe él, una mujer adelantada para el periodo en el que vivió. Fernando González, el escritor, dijo alguna vez de ella: “Que usted es la primera maga o artista viajera que aparece en esta tierra andina...”

Fue entonces en la casa de doña Regina donde primero estuvo el Cristo que Gaviria dejó como recuerdo de esa conversación con ella; pero el Gobernador lo vio en El Retiro, donde ahora vive Cristóbal, en un lugar que es una galería colmada con sus obras. De todo hay: pinturas que hablan del glifosato, otras de los secuestrados como Noche Negra y El Rehén, y también muchos zancudos de metal, esos invadieron la casa y hasta el lago, y son tan grandes que impresionan.

Allá en su taller, que por estos días huele a fibra de vidrio, está el primer Cristo que hizo, uno tallado en madera. También están algunas fotografías de los Cristos que trabajó con el escultor Rodrigo Arenas Betancourt, quien fue su maestro; “esos fueron de oro”, dice.

Según Gaviria, él le hacía el modelado y el vaciado en oro a los Cristos del maestro Arenas. Llegó a donde él gracias a su mamá, quien se lo encomendó al escultor para que lo ayudara, ya que desde pequeño vio en él talento para el arte. Con el maestro Arenas también estuvo montado en andamios; lo vio hacer sus monumentales obras. Fue su aprendiz y ayudante. Desde eso Cristóbal empezó a hacer sus obras más grandes.

Ahora uno de sus Cristos estará al lado del Papa. Otro igual, pero a menor escala, se irá con el Sumo Pontífice; por lo demás, no será el primero que tendrá hecho por Cristóbal Gaviria: el máximo jerarca de la Iglesia Católica ya tiene uno que el cantante Juanes le entregó como regalo durante la celebración de la familia, en Filadelfia; Gaviria también la esculpió en su taller en El Retiro.

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