A pesar de tener funciones de cine simultáneas, si no se llegaba con tiempo era difícil alcanzar un puesto en el Festival de Cine de Jardín de 2017. Los hoteles y restaurantes también estaban a tope. El municipio, que en sí mismo es turístico, tenía un encanto adicional por cuenta de la magia de las imágenes en movimiento.
Ese año convocó más de 12.000 espectadores durante cuatro días de programación. Un éxito para los realizadores y los jardineños.
Para repetirlo, hace cuatro meses los organizadores del encuentro se reunieron con varios miembros del sector hotelero y turístico del municipio del Suroeste antioqueño. Los comerciantes querían brindar total apoyo en la realización del certamen audiovisual gracias a su aporte.
Atractivo
Para Víctor Gaviria, cineasta y director del Festival, este tipo de actividades ofrece, entre otras, la posibilidad de conocer Antioquia y reconocer nuestros orígenes. “Nuestra identidad, lo que somos, bueno y malo, viene de las regiones. Si miramos bien, Medellín tiene sentido a través de la historia locales de Antioquia”, reflexiona Gaviria.
De algún modo, los festivales de cine regionales tiene una extraña fascinación para el espectador de películas cinéfilo o diletante: le gusta por la programación de cine o le gusta por visitar la zona.
Así lo cree también el alcalde de la localidad, William Rendón. Está convencido de que la razón por la que muchas personas asisten a este encuentro es por la misma connotación turística del pueblo: “Su belleza arquitectónica, lo ambiental, la fauna y la flora, los recursos hídricos y el entorno paisajístico hace que haya mucho para el visitante”, comenta.
El pueblo posee muchas casas con la arquitectura antigua, adornadas con macetas de flores en sus fachadas típicas de la cultura paisa.
Es un lugar que le resalta su cuidado. Solo la plaza está completamente empedrada con guijarros del río Tapartó, una muestra por el respeto arquitectónico –fue declarada Monumento Nacional en 1985–.
La magia que rodea este Festival la explica el mismo cineasta con la belleza de sus viviendas tradicionales: “Esas casonas lindas, como museos de vida cotidiana de mediados del siglo xx”.
Eje temático
Este año, los organizadores de este encuentro cinematográfico quieren invitar a los jóvenes a que, a través del séptimo arte, sean ciudadanos del país.
“Tenemos que volver a saber qué es la democracia. Después del Frente Nacional, el narcotráfico, el paramilitarismo y la guerrilla, prácticamente, el concepto del ciudadano desapareció”, comenta Gaviria.
De ahí que la tercera edición del Festival de Cine de Jardín, que se realizará entre el 19 y el 22 de julio, tenga como temática central Cine y Democracia: del habitante al ciudadano. La muestra central estará conformada por 30 filmes que abordarán este tema desde una perspectiva histórica y contemporánea.
“Queremos invitar al espectador a que sean ciudadanos activos y participativos. Para eso queremos también proponer un cine con una construcción de país, que es lo que necesitamos”, explica.
La muestra central inicia este jueves a las 7:30 p.m. con la película Santa y Andrés, coproducción colombo-cubana de Carlos Lechuga estrenada en 2016.
Así se abre el telón de este Festival que presentará más de 30 cintas, contará con 17 invitados, 9 talleres audiovisuales, un laboratorio y el certamen de premiación de la convocatoria Caleidoscopio, que reúne lo mejor del cortometraje colombiano .